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La resolución, tras distintas modificaciones y enmiendas, obtuvo un número mayor de patrocinadores, incluidos España, así como el voto positivo de Pakistán, uno de los países que tenía más objeciones al texto inicial.
"Apreciamos los serios esfuerzos de los patrocinadores de acomodar nuestras preocupaciones y la de otros Estados, lo que nos ha permitido dar apoyo a la resolución", destacó el embajador paquistaní, Munir Akram.
El documento insta a los Estados a abstenerse de apoyar a actores no gubernamentales que intenten desarrollar, adquirir, fabricar, transferir o usar armas de destrucción masiva.
También urge a los países a adoptar nuevas leyes o refuercen las que ya tienen, en concordancia con su legislación nacional, para prohibir a los actores no gubernamentales fabricar, desarrollar, transferir o usar este tipo de armamento en particular con propósitos terroristas.
Como medida de prevención, se insta a los Estados a que refuercen los controles de exportación nacional y transfronterizos para impedir que este armamento o material relacionado acabe en manos de individuos o grupos terroristas.
Los cambios introducidos en la resolución tienen que ver con que las medidas adoptadas no suponen ahora una imposición legislativa, como en borradores iniciales, sino que la intención es abordar el "vacío" existente en el derecho internacional sobre la obtención de armas de exterminio masivo por parte de actores no gubernamentales.
El embajador paquistaní consideró que el Consejo de Seguridad no es un órgano representativo y como tal no puede legislar para el mundo, pero se mostró satisfecho de que la resolución "no busca prescribir legislaciones específicas, y deja a los estados la decisión de tomar acciones".
Otra preocupación inicial de Pakistán, que posee armas nucleares, es la creencia de que cuestiones de desarme global deben tratarse en foros que "no sean discriminatorios" como la Conferencia de Desarme y no en el Consejo de Seguridad.
"Por eso se ha incluido en la resolución el papel decisivo de los organismos regidores de los tratados que abordan la no proliferación y el desarme", destacó.
El embajador de EEUU, James Cunnhighan, que ha sido el gran impulsor de la resolución subrayó que ésta cumple con los tres objetivos de prevenir la no proliferación mencionados por el presidente George W. Bush en su discurso en septiembre en la ONU. "Cumplen con el objetivo de criminalizar la proliferación, así como el de reforzar el control de las exportaciones de armamento y materiales relacionados y de transferencia de material sensible en las fronteras", destacó.
Francia, por su parte, hizo hincapié en que la resolución prevé la creación de un Comité, compuesto por los 15 miembros del Consejo, que analizará los resultados de la implementación de la resolución por parte de los países y que decidirá qué acciones tomar en contra de los que no cumplan.
"La adopción de esta resolución unánime es una señal firme del compromiso del Consejo hacia al mutilateralismo", afirmó el embajador francés Jean-Marc de La Sabliere.
Rusia, a través de su embajador Gennady Gatilov, también explicó el voto favorable de su país a la resolución diciendo que representan "un marco operativo de cooperación internacional" y puso una especial atención en la necesidad de controlar los mercados negros de este tipo de armamento.
El embajador de Brasil, Ronaldo Motta Sanderberg, cuyo país fue uno de los que promovieron más cambios en el documento, recordó la necesidad de mantener la integridad de las convenciones y tratados de no proliferación existentes y reafirmó el compromiso de su gobierno de "hacer este mundo más seguro".
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