«Cachoeira» afirmó que Diniz, quien en aquella época era presidente de la lotería provincial de Rio de Janeiro, le reclamó una coima equivalente a 1% de un contrato que estaban negociando.
La difusión de distintas pruebas que demuestran la conexión de Diniz con jefes del juego clandestino provocaron en febrero pasado la primera crisis en la presidencia de Lula. Para el gobierno la situación es complicada, ya que Diniz fue durante 13 meses el asesor más influyente del ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete)
Desde ayer, el gobierno se lanzó a través de sus aliados legislativos a impedir que prosperen los intentos de varios senadores de crear una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) sobre el escándalo. Según observadores, quienes defienden la necesidad de investigar necesitan sólo las firmas de tres senadores más para lograr su objetivo. Eso, sostienen, podría precipitar la caída de Dirceu.
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