San Pablo (EFE, ANSA) -Eugenio Staub, uno de los empresarios brasileños más poderosos, dijo ayer que Brasil «vive una de las peores crisis de su historia» y pidió la aplicación de una «agenda de emergencia» para impulsar el crecimiento. Sin embargo, el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, afirmó que resistirá las presiones para bajar las tasas de interés más allá de lo que manda la prudencia.
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«Tenemos que hacer algo que cambie a corto plazo la situación del país, porque la propuesta actual demanda tiempo», dijo Staub, uno de los primeros empresarios en apoyar al presidente Luiz Inácio Lula Da Silva durante la campaña electoral.
«Debería haber un pacto social entre empresarios y centrales sindicales, dijo Staub, dueño de la empresa de electrodomésticos Gradiente, para que los aumentos salariales fueran corregidos por la inflación futura, y no en la pasada».
Staub sugirió también una «tasa de interés real de 8%, un dólar entre 3 y 3,50 reales» y una reducción del «spread» bancario, «que es uno de los más altos del mundo».
•Reactivación
El empresario hizo sus recomendaciones al participar ayer de una reunión del Consejo de Desarrollo Económico y Social, un organismo creado por Lula, e integrado por representantes de la sociedad civil, para asesorarlo en la formulación de un nuevo pacto social para Brasil.
La polémica se produjo en momentos en que las autoridades intentan reactivar la economía. El gobierno reiteró ayer que prepara un plan para reactivar el golpeado sector automotriz, que incluye créditos más baratos para los compradores y rebaja de impuestos para las terminales.
Mientras tanto, Meirelles excluyó que haya deflación en el país y dijo que no aceptará presiones para bajar más rápidamente las tasas de interés.
«Pese a que los índices de inflación han mostrado recientemente bajadas en los precios, no se trata de caídas generalizadas ni hay razones para creer que serán sistemáticas, lo que constituye una deflación», dijo Meirelles en un seminario en San Pablo.
El instituto FIPE anunció ayer que los precios minoristas en la ciudad -capital económica de Brasil-bajaron 0,28% en la tercera semana de julio, la cuarta consecutiva con deflación.
Pero Meirelles aclaró que los precios que han bajado son de los productos agrícolas y de algunas tarifas, lo que en parte se debe a factores estacionales y a una corrección de los aumentos causados por el alza del dólar registrada a fines del año pasado, pero advirtió que eso no constituye un movimiento generalizado.
El gobierno brasileño se impuso para este año una meta de inflación de 8,5%, pero sólo en el primer semestre los precios subieron 6,64%.
La autoridad monetaria redujo la semana pasada la tasa básica de 26% a 24,5% anual, medida considerada insuficiente para reactivar la economía nacional tanto por los sectores productivos como por el mercado financiero.
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