Dimitieron el viceministro de Salud, Lord Hunt de Kings Heath, y el secretario de Estado para el Interior, John Denham. Es en protesta contra la política iraquí del primer ministro laborista Tony Blair. Por el mismo motivo, ayer renunció a su cargo el ex canciller británico y encargado de las Relaciones con el Parlamento, Robin Cook. La semana pasada lo había hecho la secretaria de Desarrollo Internacional, Clare Short.
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Denham anunció su renuncia al puesto poco antes de que comience en la Cámara de los Comunes un debate en el que se espera una nueva rebelión en las filas laboristas contra la posición de Blair en la crisis de Irak.
Esta ha sido la tercera renuncia en el Gobierno británico en las últimas horas, después de las hechas públicas por el secretario de Estado de Sanidad, Philip Hunt, y del líder laborista en la Cámara de los Comunes, Robin Cook.
Ambos han señalado que no pueden apoyar la decisión de enviar soldados británicos para una guerra que no cuenta con refrendo internacional ni apoyo en el interior del país.
Sin embargo, la ministra de Cooperación Internacional, Clare Short, quien también había amenazado con renunciar si el Reino Unido iba a la guerra sin apoyo expreso de la ONU, ha decidido quedarse en el Gobierno.
En una declaración, el secretario de Estado de Interior indicó hoy que "he dimitido porque no puedo apoyar al Gobierno en el voto de esta noche".
Denham comunicó su decisión en sendas reuniones con el primer ministro y el titular de Interior, David Blunkett.
En un comunicado, el ministro de Interior señaló que su secretario de Estado le había comunicado la semana pasada su decisión de dimitir si el Reino Unido no lograba una segunda resolución de la ONU que aprobase el uso de la fuerza contra Sadam Husein.
"En una democracia madura, podemos estar en desacuerdo sobre un asunto de principios, al tiempo que compartimos los mismos valores y ambiciones", apuntó el ministro.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha dado a Sadam un ultimátum de 48 horas, que vence el jueves, para que abandone el país o se enfrente a una guerra inminente, en la que el Gobierno británico ha comprometido a un cuarto de su Ejército.
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