Pakistán se encamina hacia un aplazamiento de las legislativas del 8 de enero con el anuncio de la suspensión de la campaña del partido que apoya al presidente Pervez Musharraf, tres días después del asesinato de la líder opositora Benazir Bhutto.
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"Un aplazamiento de las elecciones de 10 a 12 semanas es una opción realista", anunció el portavoz del movimiento afín a Musharraf, Tariq Azim.
Además de ese posible aplazamiento de tres meses, el portavoz precisó que la Liga Musulmana de Pakistán-Qaid (PML-Q), pilar de la coalición afín al jefe del Estado, anunció la suspensión de su "campaña debido a la situación reinante" desde el asesinato de la líder opositora, el jueves, en Rawalpindi (norte).
Estas señales hacen presagiar que las elecciones legislativas y provinciales del 8 de enero serán aplazadas.
En este sentido se pronunció también el sábado la comisión electoral, que fijó para el lunes una reunión de urgencia en Islamabad para tomar una decisión al respecto.
Según la comisión electoral, el proceso electoral se vio "desfavorablemente afectado" por el asesinato de Bhutto y la ola de violencia que desencadenó y que ha paralizado a la potencia nuclear musulmana de 160 millones de habitantes.
Mientras tanto, la formación de Bhutto, el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) está reunido para abordar su sucesión y su participación o no en las elecciones de enero.
En el tercer y último día de duelo nacional decretado por Musharraf, los partidarios de la ex primera ministra arreciaron su cólera contra el presidente frente a la casa familiar de la líder opositora, en el sureño pueblo de Naudero.
Pese a que muchos han dado como favorito para suceder a Bhutto a su hijo Bilawal, de 19 años, una cercana colaboradora de la ex primera ministra asesinada, Sherry Rehman, declaró a la AFP que esa posibilidad es "improbable".
"No está muy interesado en entrar en la arena política. Es joven y está estudiando (en la universidad británica de Oxford). Por amor de Dios, no tiene ni 20 años", afirmó.
En todo caso, Bhutto dejó un testamento político, cuya lectura estaba prevista antes de la reunión de los miembros de su partido. Por el momento no se tiene información sobre el contenido de esas últimas voluntades.
El segundo partido de la oposición, la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N) del ex primer ministro Nawaz Sharif, anunció el mismo día del asesinato de Bhutto que boicoteará los comicios.
Tanto si se celebran las elecciones como si no, Pakistán corre el peligro de caer en el caos, tras los enfrentamientos entre manifestantes y policías que causaron al menos 38 muertos, decenas de heridos y daños materiales de decenas de millones de dólares, según el ministerio del Interior.
Musharraf ha ordenado dureza a las fuerzas del orden pero si el PPP decide no participar en los comicios, la situación podría empeorar. Sólo un llamamiento a la calma del PPP podría reducir la tensión.
La cólera popular se ha visto fomentada también por la versión gubernamental del asesinato de la ex primera ministra, que murió según las autoridades cuando se golpeó la cabeza con el techo de su coche antes de que el kamikaze hiciese estallar una bomba que mató a al menos otras 20 personas.
Sin embargo, el partido de Bhutto mantiene que el suicida le disparó en la cabeza, antes de hacerse estallar en la ciudad de Rawalpindi (norte) y su asesora Rehman afirmó haber visto esa herida al lavar el cadáver antes de enterrarla.
Bhutto, que se oponía abiertamente a los islamistas relacionados con Al Qaida, había recibido amenazas de muerte.
También acusó a elementos de los servicios secretos de haber estado involucrados en el atentado suicida que mató a 139 personas en el mitin que ofreció en octubre en Pakistán, tras regresar del exilio.
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