La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) advirtió ayer que Irán ya posee reservas de uranio cinco veces mayores a las permitidas, una cantidad que serviría para un arma nuclear, en momentos en que la República Islámica prohibió a los inspectores revisar dos instalaciones, donde se hallaron restos de material atómico.
De acuerdo con un informe del OIEA, las reservas de uranio enriquecido de Irán hasta el 19 de febrero alcanzaban los 1.510 kilogramos, cuando el límite del acuerdo nuclear entre Teherán y las potencias es de 300 kilogramos.
Irán confirmó que ya enriquece más uranio que antes del acuerdo nuclear.
Algunos expertos consideran que este nivel es suficiente para desarrollar el arma nuclear. No obstante, aún necesitaría cumplir con más etapas, como un porcentaje mayor de enriquecimiento de ese uranio para que sea posible su utilización con fines bélicos.
Por el momento, la AIEA no tiene evidencia de que Irán haya enriquecido uranio por encima del 4,5%. Para un arma nuclear es necesario un nivel de enriquecimiento de alrededor del 90%.
En otro informe paralelo, el organismo denunció que Irán le prohibió a sus inspectores el acceso a dos instalaciones nucleares que querían visitar en enero. Los expertos querían acceder a tres sitios en los que “la AIEA había identificado posibles actividades nucleares y la presencia de material nuclear no declarado”. Pero solo se les permitió acceder a uno de esas plantas.
El argentino Rafael Grossi, director general de la AIEA (que depende de la ONU) exigió a Irán “aclaraciones” sobre un sitio no revelado en Teherán donde fueron encontradas partículas de uranio el año pasado.
“Irán debe decidir cooperar de una manera más clara con la agencia y brindar las aclaraciones necesarias. La política es una cosa, pero, con las inspecciones no se juega. Hay que respetar las responsabilidades respecto a las inspecciones”, dijo Grossi antes de reunirse con el presidente de Francia, Emmanuel Macron.
“El hecho de que hayamos encontrado partículas de uranio es algo muy importante. Esto significa que existe la posibilidad de que haya actividades nucleares y material que no se encuentran bajo la supervisión internacional, y por lo tanto, no sabemos el origen de éste o la intención de su utilización”, dijo el responsable del AIEA.
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