Los funerales de las víctimas del incendio del shopping de Asunción (arriba) concentraron ayer el dolor y el enojo de los paraguayos. Mientras, el dueño del establecimiento, Juan Pablo Piva, y su hijo Daniel (abajo, a la derecha y a la izquierda de la foto, respectivamente) negaron haber ordenado el cierre de las puertas.
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La mayoría de los cadáveres no identificados fue transportada hasta la Comandancia del Ejército, ubicada a 20 cuadras del lugar del siniestro. Los cuerpos ya identificados fueron entregados a sus familiares.
Una veintena de testigos ya relató a la policía que los responsables del local cerraron las puertas para que nadie saliera sin pagar, hecho considerado como el motivo principal de la tragedia, según el fiscal Sánchez.
Paiva, por su parte, niega que su personal haya bloqueado las salidas y se limitó a señalar que «fue una tragedia».
«Fue el humo negro y la rapidez con que el fuego se apoderó del local», afirmó Paiva en rueda de prensa en el Departamento de Investigaciones de la Policía, donde se encuentra detenido junto a su hijo Daniel, por orden de la fiscal
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