Peligroso: islámicos convocan a un "viernes de ira" contra Benedicto XVI

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Roma (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El Vaticano puso en marcha ayer su maquinaria diplomática para apaciguar lo más rápido posible la crisis que atraviesa a raíz de las declaraciones de Benedicto XVI sobre el islam. Sin embargo, pese a sus esfuerzos, continuaron las críticas al Pontífice en el mundo musulmán, algunos de cuyos dirigentes instaron a los fieles a «expresar su ira el viernes».

Para explicar a las autoridades religiosas y políticas de los países musulmanes los pasajes más importantes de la criticada lección magistral pronunciada el martes en la universidad alemana de Ratisbona, el Vaticano se vio obligado a movilizar a los nuncios apostólicos, es decir a sus embajadores.

«Encargamos a los nuncios en los países musulmanes que entreguen y expliquen el texto del Santo Padre y valoricen los elementos que hasta ahora se han dejado de lado», anunció monseñor Tarcisio Bertone, nuevo secretario de Estado de la Santa Sede, en una entrevista publicada por el «Corriere della Sera».

Para Bertone, quien fue mano derecha del entonces cardenal Joseph Ratzinger, actual papa, en la Congregación para la Doctrina de la Fe, la disertación del Papa se ha «manipulado fuertemente». «Las citas del emperador bizantino formaban parte de una amplia disertación, de un gran fresco de la relación entre razón e historia. Todo ello fue reducido a un fragmento de una cita», afirmó Bertone.

  • Dialoguista

    El recién designado secretario de Estado, teólogo de formación, quien paradójicamente tiene que afrontar una de las crisis diplomáticas más delicadas de la historia reciente de la Santa Sede, espera de todos modos que se reactive el diálogo con el islam.

    «Ese diálogo debe iniciarse a través de los representantes diplomáticos, de las élites culturales, del consejo pontificio para el diálogo interreligioso» que tiene adelante una ocasión para reactivarse, afirmó.

    En la misma línea, el arzobispo Dominique Mamberti, nombrado nuevo secretario para las Relaciones con los Estados, dijo que la polémica sobre el discurso del Papa se debe a una «lectura apresurada» de una parte de éste y que sus palabras han sido malinterpretadas.

    Pese a la crisis, que -se cree- sería la causa del asesinato de una monja italiana en Somalia y de la quema de iglesias en Palestina, el Pontífice mantiene «por el momento» la idea de viajar a Turquía entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre.

    Mientras, el jefe de la Unión Mundial de los Ulemas, el egipcio Yusef al-Qaradaui, instó a los musulmanes a «expresar su ira el próximo viernes», pero evitando acciones violentas y obrando con sensatez, aclaró.

    Asimismo, una organización que reúne varios grupos y es liderada por una rama de Al-Qaeda en Irak emitió un comunicado en el que amenazó con ataques. «Le decimos al devoto de la cruz (el Papa) que usted y Occidente serán derrotados, como en Irak, Afganistán y Chechenia», dijo un comunicado en Internet del Consejo Mujahidin Shura.

    «Romperemos la cruz y derramaremos el vino. Dios ayudará a los musulmanes a conquistar Roma. Que Dios nos permita cortar sus gargantas, y que su dinero y descendientes sean el botín de los mujahidines», expresó el texto, publicado en un sitio de Internet.

  • Acusaciones

    Para el guía espiritual de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, el discurso del Pontífice alemán es sólo «el último eslabón» de una «cruzada» contra el islam dirigida por Estados Unidos e Israel. Además, en Basora, Irak, más de 500 personas prendieron fuego a un muñeco que representaba al Papa y varias banderas estadounidenses y alemanas.

    Ante esta situación, la Comisión Europea (el Poder Ejecutivo de la Unión Europea) calificó de «inaceptables» las reacciones «desproporcionadas y que rechazan la libertad de expresión» como las producidas tras las palabras sobre el islam que el papa Benedicto XVI pronunció en un discurso en una universidad alemana.

    Editorialistas y vaticanistas se interrogan ahora sobre las consecuencias de las declaraciones de Benedicto XVI, e incluso temen que sectores extremistas aprovechen la ocasión para atacar Roma y el Vaticano, donde las medidas de seguridad fueron reforzadas.
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