Lima - La Bolsa de Lima se desplomó ayer casi el 8% ante la noticia de que el candidato de izquierda Pedro Castillo había pasado el frente en el escrutinio del balotaje presidencial del domingo, aventajando levemente a la populista de derecha Keiko Fujimori y poniendo en duda la continuidad del modelo de libre mercado.
Con el 95% de las mesas escrutadas, Castillo, un dirigente del sindicato de docentes de izquierda radical, se alzaba al cierre de esta edición con el 50,18% de los sufragios contra 49,82% de Fujimori. La distancia entre ambos era estrecha, de unos 80 mil votos, y tendía a creer en la medida en que la autoridad electoral procesaba sufragios provenientes del interior rural, donde el primero arrasó. Sin embargo, la llegada prevista para hoy de votos emitidos fuera de Perú impedía darlo ya como el vencedor de la contienda. Según analistas, Keiko Fujimori se impondría en esa franja, aunque le resultaría difícil revertir la diferencia que obtenía su rival.
Ante ese panorama y debido a las promesas del candidato de izquierda, el índice selectivo de la Bolsa de Lima se derrumbó un 7,82% y cerró a 535,5 puntos, con las principales empresas cupríferas, como Cerro Verde y Southern Cooper, entre las más castigadas. En tanto, el índice de acciones del sector bancario caía un 8,19%, el de las empresas de consumo bajaba un 6,4% y el de las mineras un 4,51% en promedio.
En tanto, en el mercado cambiario, el sol se devaluó 2,42% frente al dólar y finalizó la rueda a 3,938 por unidad de la divisa estadounidense, un mínimo histórico pese, a la intervención del Banco Central que vendió 253 millones de dólares.
“Los resultados que tenemos hasta el momento son una clarinada de alerta, un claro y firme llamado a la reconciliación y a la unidad nacional”, destacó el presidente interino Francisco Sagasti en su primera reacción tras la votación.
Fernando Tuesta, exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), dijo que hay posibilidades de que Castillo “pueda ganar porque falta parte del voto rural y extranjero”. Será “difícil llegar al 100% hoy lunes (por ayer) porque llegará un momento en que el conteo vaya lento porque tardan en ser procesadas actas (rurales/extranjero)”, precisó.
“Solamente el pueblo va a salvar al pueblo”, dijo Castillo al pedir mesura a sus seguidores en su reducto de Tacabamba, en el departamento de Cajamarca, más de 900 km al norte de Lima, adonde viajó para esperar el resultado final.
Fujimori, que ayer guardó silencio, había comentado que los resultados de boca de urna a su favor debían ser tomados con “prudencia” porque el margen de diferencia era “pequeño”.
Una misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) está en Perú vigilando los comicios, al mando de Rubén Ramírez, excanciller de Paraguay, y ha respaldado hasta ahora la labor de las autoridades electorales peruanas.
Fujimori, casada y con dos hijas, puede acabar siendo la primera presidenta de Perú, meta para la que ha trabajado 15 años desde que asumió la tarea de reconstruir casi desde las cenizas el movimiento político derechista fundado por su padre en 1990.
Pero perder el balotaje no solo le implicaría su tercera derrota en las urnas, sino que tendrá que ir a juicio con riesgo de terminar en la cárcel.
El nuevo presidente asumirá el 28 de julio el poder de un país que ha tenido cuatro mandatarios desde 2018 y registra la mayor tasa de mortalidad del mundo por la pandemia, con más de 185.000 muertos en una población de 33 millones de habitantes.
Perú llegó a este proceso electoral en medio de una severa crisis política que consumió cuatro presidentes y dos Congresos en lo que va del actual período quinquenal de gobierno, y con una fragmentación de la representación política que derivó en la postulación de 18 candidatos presidenciales, la segunda cifra más alta en la historia del país.
De hecho, Castillo y Fujimori pasaron a la segunda vuelta tras haber reunido entre los dos menos de un tercio de los votos válidos el 11 de abril.
Esa crisis se agravó por el impacto económico de la pandemia de coronavirus, que llevó a Perú a sufrir en 2020 una de las mayores contracciones en todo el mundo y la primera en el país en dos décadas.
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