Los funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones al principio dudaron. Les pareció extraño que su jefe, el secretario Guillermo Moreno, los pusiera a trabajar a marcha forzada en el armado de una empresa petrolera que, en origen, se mantenía en secreto. Peor fue para los abogados de esa repartición cuando debieron comenzar a bucear en temas legales sobre cuestiones de energía, de lo que poco entienden. Están acostumbrados a regulaciones, licencias, gravámenes y multas siempre relacionados con la telefonía y radiodifusión, pero nunca habían visto ni una gota de petróleo. Supieron después que el ministro Julio De Vido no se encuentra en el mejor momento de su relación con Daniel Cameron, secretario de Energía, y por eso había encomendado el armado de la empresa estatal al polémico Moreno, hombre de su más estricta confianza. Pero la buena voluntad no alcanzó. Los funcionarios pronto pidieron ayuda técnica sobre hidrocarburos. Y llegó rápido cuando el propio Presidente llamó a Hugo Chávez. Así, desde el lunes pasado cinco ingenieros venezolanos en petróleo pasan casi las 24 horas en las oficinas de Moreno armando lo que será la nueva empresa nacional de energía. Que, con esto se confirma, tendrá fuertes lazos con la venezolana PDVSA para licitar áreas antes desechadas o inexploradas y, sobre todo, la gran incógnita de las reservas argentinas de petróleo: la plataforma continental del Atlántico.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario