Polémica en Europa por los países que tienen prisiones de la CIA
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Al calor de la polémica por las cárceles secretas de la CIA, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, lanzó ayer en el Parlamento de su país una dura crítica contra la política antiterrorista de la Casa Blanca.
Legisladores del bloque están listos para viajar a Bulgaria y Rumania, así como a Gran Bretaña y Alemania, como parte de sus investigaciones, dijo Sarah Ludford, legisladora británica de la UE.
«Bush no sólo expone sus mentiras previas, también pone en ridículo a aquellos arrogantes líderes de gobiernos en Europa que consideraron sin fundamento nuestros temores de una interpretación extraordinaria», añadió Ludford, refiriéndose a los traslados secretos. No sorprende la actitud antinorteamericana de la legisladora; lo que sí debe notarse en sus palabras es la creciente presión para deslindar responsabilidades en el bloque, dijeron analistas.
El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, afirmó por su parte que la lucha contra el terrorismo no se puede fundar en «concesiones sobre los derechos humanos».
El diplomático hizo declaraciones durante una conferencia de prensa en Madrid, tras una reunión con el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien dijo que la existencia de las prisiones secretas es «incompatible con los principios del Estado de derecho».
Más dura aun fue Francia, que criticó implícitamente la política exterior estadounidense al rechazar hablar de una «guerra contra el terrorismo».
El primer ministro de ese país, Dominique de Villepin, expresó ese punto de vista sobre el terrorismo internacional en el Parlamento, al destacar la fuerte oposición del presidente Jacques Chirac a la invasión a Irak, liderada por Washington en 2003, al afirmar que el Estado árabe ha caído ahora en la violencia y está alimentando nuevas crisis regionales.
«No nos olvidemos que estas crisis responden a todos los extremistas», expresó el primer ministro en un debate sobre Medio Oriente. «Podemos ver esto con el terrorismo, ya sea que trate de golpear dentro o fuera de nuestras fronteras», agregó.
«Contra el terrorismo, lo que se necesita no es una guerra. Es, como Francia hizo por muchos años, una lucha determinada basada en la vigilancia en todo momento y en una cooperación efectiva con nuestros socios», agregó. «Pero sólo terminaremos con esta desgracia si también luchamos contra la injusticia, la violencia y estas crisis».


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