El general retirado de tres estrellas aceptó retomar sus servicios junto al jefe del comando central de las fuerzas estadounidenses, Pero parece inédito colocar a la cabeza de los esfuerzos de reconstrucción a alguien que recientemente dirigía una empresa de Defensa parcialmente responsable de su destrucción.
«Es un ejemplo encantador de nuestra indiferencia frente al pueblo iraquí. Pone en evidencia la falta de reflexión seria de parte de la administración Bush», deploró David Kirp, profesor de ética de la Universidad de Berkeley.
Por otra parte, desde la presidencia de SY Technology, el general Garner fue recientemente objeto de acusaciones de presunto tráfico de influencias.
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