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La pista "marroquí" centra casi exclusivamente la atención de los investigadores, que consideran "auténtica" la cinta de video encontrada encontrada el sábado, en la que un desconocido reivindica para la red terrorista Al Qaeda los atentados del jueves.
La identidad del hombre que aparece en el vídeo todavía no ha podido ser autentificada.
Said Arel, un argelino conocido por los servicios policiales, habría coordinado la preparación del atentado por orden del jordano Abu Mussab al-Zarqaui, sospechos de estar ligado a la red terrorista Al Qaeda y por cuya captura Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares.
Abu Mussab al-Zarqaui ya ha sido designado por Estados Unidos como el "sospechoso número uno" en los atentados perpetrados en agosto de 2003 en Nayaf (Irak) y contra las oficinas de la ONU en Bagdad.
El País afirma que la policía ha identificado a las seis personas que dejaron las bombas en los trenes, todas marroquíes, sin revelar las identidades de los cinco que todavía están siendo buscados por la policía.
El único ya detenido, Jamal Zugam, habría sido reconocido en una foto por dos viajeros de uno de los trenes atacados en los atentados del 11 de marzo, que causaron 201 muertos y unos 1.500 heridos.
Jamal Zugam forma parte de una humilde familia de vendedores marroquíes del barrio obrero de Ascao desde hace 15 años, indica el rotativo El País.
Sus actividades comerciales se han extendido a otros comercios, gestionados por el hijo de la familia, que van desde productos de droguería a venta de teléfonos móviles y tarjetas telefónicas, de lo que se ocupaba desde hace poco Jamal.
Junto a estos detenidos, la ertzaintza (policía vasca) detuvo el lunes a un argelino, que el miércoles pasará a disposición judicial, después que a mediados de enero hubiera opuesto resistencia a la policía vasca asegurando que "vamos a matar a un montón de madrileños".
Los investigadores intentan también seguir la pista de los explosivos y los detonadores utilizados en los atentados.
Los explosivos de fabricación española se venden, según su fabricante, en casi toda Europa, pero no en Africa del Norte.
Un "desvío " discreto de entre 100 y 150 kilos de esa dinamita gelatinosa denominada Goma 2 ECO -utilizada especialmente en la industria minera- parece bastante difícil, al contrario que los detonadores vendidos siempre en grandes cantidades.
Según los investigadores, una de las personas que dejó las bombas habría estudiado en la Escuela de Minas de Nancy (Francia).
La policía intenta encontrar indicios en los videos grabados por las cámaras de vigilancia de la estación de Atocha, donde explotaron dos de los cuatro trenes atacados.
Parece que la atención en estas cintas se centra en un hombre que abandona tranquilamente el lugar del atentado en medio del caos general.
En cambio, las cámaras de Alcalá de Henares, donde los terroristas subieron a los trenes, no grabaron nada porque no se detectó nada anormal.
Las numerosas huellas digitales encontradas en la furgoneta abandonada el jueves en Alcalá de Henares, donde fueron encontrados unos detonadores y una cinta con versículos del Corán, han sido enviadas a Interpol por la policía española, que no ha podido encontrar nada en sus bases de datos.
Los investigadores, en colaboración con un equipo venido de Marruecos, están comprobando los lazos de Jamal con personas detenidas en Marruecos y en España por los atentados de Casablanca el 16 de mayo de 2003, uno de los cuales tuvo por objetivo la Casa de España, en la que murieron cuatro españoles, según la misma fuente.
Jamal Zugam estaba también relacionado con una célula española de Al Qaeda dirigida por Imad Eddin Barakat Yarkas, alias "Abu Dahdah", inculpado por el juez Baltasar Garzón en el marco de su sumario sobre la preparación de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.
Zugam, citado en dos ocasiones en la instrucción del juez Garzón, no figura como inculpado.
Es considerado como un miembro de una célula de ex combatientes afganos, una de las dos secciones de islamistas radicales marroquíes, integrados en Al Qaeda.