El plan de seguridad, que llevará policías por primera vez al sambódromo carioca, incluye la infiltración de agentes entre el público y los integrantes de las escuelas de samba para detectar a posibles traficantes de drogas, y la presencia de un escuadrón anti-bombas en el lugar.
Para impedir la entrada de armas al recinto serán usados detectores de metales, y un equipo policial supervisará la quema de fuegos de artificio que anuncia la presentación de cada una de las escuelas, para evitar que el momento sea aprovechado para activar explosivos.
En tanto, los empresarios turísticos de la ciudad vaticinan que este carnaval será «el mejor de los últimos 10 años» pese a la amenaza violenta del narcotráfico. Según la Asociación Brasileña de la Industria de Hoteles, los hoteles de la costa marítima de los barrios Copacabana, Ipanema, Leblon y Barra da Tijuca presentan 100% de ocupación y no hubo cancelaciones en las reservas.
Dejá tu comentario