La automotriz italiana, que enfrenta una abultada deuda, puso en marcha el lunes un polémico plan de saneamiento, que prevé la eliminación en una primera fase de 5.600 puestos de trabajo y de otros 2.500 para julio de 2003.
El presidente del grupo automovilístico, Paolo Fresco, criticó hoy al gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi y al principal accionista de Fiat, Umberto Agnelli, en una entrevista que publica el diario romano La Reppublica.
Fresco dijo que sigue convencido de que "es posible superar el momento difícil que atraviesa Fiat", aunque actualmente, aseguró, se lo quiere impedir por todos los medios posibles.
El consejo de administración de Fiat tiene previsto reunirse el próximo viernes en Turín para decidir el futuro del presidente de la empresa y nombrar a un sucesor de Gabriele Galateri, que ayer renunció a la vicepresidencia del grupo.
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