El fantasma más temido en Medio Oriente ya es una realidad. La organización islamista Hamas, responsable de casi 400 muertes de israelíes desde 1994 mediante atentados terroristas, se alzó con una clara mayoría en las elecciones legislativas del miércoles. Tanto el gobierno israelí, que encabeza interinamente Ehud Olmert, como la Casa Blanca y los líderes de Hamas reafirmaron que no hay negociación posible por el momento. En este contexto de fuertes recelos, cualquier chispa podría poner a la región al borde de un enfrentamiento abierto. Mediante el voto, los palestinos patearon el tablero. Dieron vuelta la página escrita por su emblemático y polémico líder Yasser Arafat, y dejaron aflorar un escenario a todas luces preocupante. Por un lado, el pueblo palestino, que no es precisamente el más conservador del mundo árabe, deberá asumir ahora el costo de ser gobernado bajo las estrictas condiciones del islamismo radical. También queda claro que el proceso de democratización del mundo árabe impulsado por la administración Bush puede derivar, en el actual contexto de conflictos, en los resultados menos deseables. Por si hiciera falta, el triunfo de Hamas también explicita que la eternización de un territorio fragmentado, una desocupación que supera 50% en varias ciudades y condiciones sociales cada vez más extremas llevaron al votante palestino a optar por la alternativa más radical.
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Según datos de la Comisión Electoral Central en base a 95% de los votos escrutados, el movimiento islamista obtuvo 76 bancas -nueve más que las necesarias para contar con mayoría propia en la Legislatura de 132 miembros-, contra 43 de Al-Fatah, el partido fundado por Informate más
«La Hoja de Ruta es el único marco para avanzar hacia la paz», dijo en referencia al plan de pacificación impulsado por EE.UU., la Unión Europea, Rusia y la ONU. Poco después de conocerse la tendencia irreversible en favor de los extremistas islámicos, tendencia que contradijo a todas las encuestas en boca de urna difundidas el miércoles, Abbas pidió a las partes «respeto a los resultados de unos comicios que sólo pueden calificarse de honestos», anunció su vocero, Nabil Abu Rudeina.
Además instó a todos a que se comporten «con responsabilidad, a respetar la ley y aceptar la voluntad del pueblo palestino libre y la forma en que se expresó en las urnas».
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