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20 de octubre 2006 - 00:00

Presidente iraní volvió a negar Holocausto y dijo que Israel "desaparecerá"

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Ahmadinejad en su discurso en la manifestación anual del Día de Jerusalén.
Teherán (AFP/Télam SNI) -El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, marcó ayer la manifestación anual de Irán contra Israel con un llamado a los occidentales a dejar de apoyar esta nación porque está destinada a "desaparecer".

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Además el líder iraní puso en duda una vez más la veracidad del Holocausto y reveló que si "existen garantías" formará un grupo especial para investigar sus reales dimensiones.

"Estamos dispuestos a formar un grupo para investigar objetivamente las dimensiones reales del Holocausto", explicó Ahmadinejad en ocasión del Día de Jerusalén, en declaraciones que reproducen la agencia DPA y la cadena estadounidense CNN.

"Pero queremos asegurarnos que independientemente de los resultados que alcance el grupo, ninguno de ellos será perseguido (por la Justicia) o encarcelado", agregó el presidente.

Ahmadinejad también aprovechó la ocasión para reafirmar que su país "no tolerará ninguna presión" para suspender su enriquecimiento de uranio, como le exigen las potencias occidentales.

Decenas de miles de iraníes desfilaron por las calles de Teherán pidiendo "Muerte a Israel" y proclamando el "triunfo de Palestina" en la manifestación anual del Día de Jerusalén, instituido por el ayatolá Ruholá Jomeini, fundador de la República Islámica.

Olas de manifestantes llegaron a la Universidad de Teherán desde diferentes puntos de la capital iraní para escuchar el discurso de Ahamdinejad en el Día de Al Qods (Jerusalén en árabe).

Ahmadinejad lanzó un "ultimátum" a los occidentales, a quienes aconsejó abandonar todo apoyo al "régimen sionista", que según predijo, "desaparecerá".

"Todo gobierno que se coloque junto al régimen sionista no debe esperar otra cosa que el odio de los pueblos del mundo. La cólera de los pueblos de la región hierve, y si el huracán se desata, sus efectos no se limitarán a las fronteras de Palestina y chocará contra ustedes", advirtió.

La víspera, el jefe de Estado iraní había indicado que el "régimen sionista es ilegal y fraudulento" y que "no podrá sobrevivir".

La manifestación reunió por igual a iraníes de la calle y a miembros de la élite política, como el ministro de Relaciones Exteriores, Manuchehr Mottaki.

Israel "se encamina hacia la caída, y los que apoyen a los sionistas deberían tomar el apoyo masivo del pueblo en esta manifestación como advertencia", dijo Mottaki a la AFP.

Sobre la avenida Enquelab, unos mil miembros de los Pasdaran, el ejército ideológico del régimen, desfilaron uniformados, pero sin portar armas.

Entre los eslóganes vociferados por la multitud se escuchaban "¡Muerte a Israel!" y "¡Qods, aquí llegamos!", así como "la energía nuclear es nuestro derecho inalienable".

"Mi deseo y mi esperanza son que Palestina triunfe y que Israel sea destruido", dijo a la AFP un funcionario civil, Salman Abas-Nejad, de 51 años, antes de disponerse a quemar una efigie de un soldado israelí uniformado.

La manifestación se beneficia tradicionalmente de un apoyo masivo de las organizaciones gubernamentales, que despachan a sus empleados al lugar en decenas de autobuses.

Junto a sus padres o maestros, miles de niños también participaron en la manifestación.

"Estoy aquí para dar apoyo moral a los niños de Palestina, para que puedan defenderse", dijo Mahdi, un escolar de 12 años que llegó a la manifestación junto a sus compañeros de clase.

Unos 50 niños desfilaban vestidos con trajes de faena militares, cubiertos de velos blancos con la leyenda "Candidato a mártir".

Varias banderas estadounidenses e israelíes fueron quemadas durante el recorrido, en el cual se repartían panfletos que leían, por ejemplo, "No pague por las balas del enemigo", llamando al boicot de los productos de importantes empresas estadounidenses.

Ahmadinejad aprovechó la ocasión para repetir que Irán no cederá sobre su programa nuclear, mientras los europeos dan los toques finales a un proyecto de resolución para el Consejo de Seguridad de la ONU que aplicaría sanciones contra Teherán.

"Irán está dispuesto a negociar, pero no tolerará ninguna presión", dijo Ahmadinejad, y estimó que las decisiones del Consejo de Seguridad son "ilegítimas".

Reprochó a los miembros permanentes del Consejo, como Estados Unidos y Gran Bretaña, de tener "al mismo tiempo el papel de demandante, juez y jurado, en una lógica que pertenece a los faraones".

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas exige que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio. Irán sostiene que su programa nuclear tiene un objetivo puramente civil, pero las grandes potencias temen que pueda ser utilizado también para obtener el arma atómica.

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