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17 de octubre 2006 - 00:00

Presidente de Israel piensa en su renuncia

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Moshe Katzav
Jerusalén (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente israelí,-Moshe Katzav, cedió a las presiones de un grupo numeroso de diputados que amenazaba con boicotearlo y no participó ayer en una sesión inaugural del Parlamento ( Knesset), a la vez que se plantea ya la posibilidad de renunciar.

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Fuentes del Parlamento confirmaron que el jefe del Estado israelí comunicó ayer a la mañana a la presidenta del Poder Legislativo, Dalia Itzik, que decidió no tomar parte en la apertura del período de sesiones de invierno (boreal) de la Knesset, donde iba a ser boicoteado por un grupo de diputados.

«El presidente nos ahorra la vergüenza», afirmó la diputada de izquierda Zehava Galon, del partido Meretz, tras conocer la decisión.

Galon encabeza la campaña parlamentaria para forzar al presidente a dimitir, en particular después de que el domingo la policía presentara su informe al asesor jurídico del gobierno, Menahem Mazuz, con la recomendación de procesarlo.

De 61 años y presidente desde 2000, Katzav es sospechoso de dos delitos de violación de funcionarias, tres o cuatro de agresión sexual, acoso, prevaricato, obstrucción a la Justicia, escuchas telefónicas a sus funcionarios, malversación de fondos públicos y violación de la confianza. De ser procesado y condenado, le cabría una pena de entre 3 y 16 años de cárcel.

Los agentes de la policía que investigaron su caso aseguraron a Mazuz que tienen pruebas suficientes contra él en esas sospechas y le comunicaron que continúan la investigación de otro supuesto delito, el de vender indultos presidenciales, sobre el que tienen indicios pero no pruebas consistentes.

Desde que se conoció el contenido del informe policial, aumentó vertiginosamente el número de diputados que amenazaban con no participar en la sesión parlamentaria si el presidente la encabezaba, como es costumbre en estos casos.

Los diputados, entre los que se cuentan tres dirigentes del partido Likud, en el que militaba Katzav hasta asumir la Presidencia, habían amenazado con abandonar sala o no ponerse de pie cuando el jefe del Estado -cuyo cargo es institucional y no reviste poderes de gobierno- entrara al son de las trompetas, en una muestra de rechazo hacia él.

Ante la presión de los diputados y de la opinión pública, Katzav difundió una nota de prensa en la que expresó su «sorpresa» por los resultados de la investigación policial, y en la que aseguró, como viene haciendo desde que el caso saltó a los titulares en julio, que es «víctima de una confabulación».

El abogado del presidente, Tzion Amir, confirmó que, si el caso llega a los tribunales, el jefe del Estado dimitirá.

«Si, Dios no lo quiera, se presenta contra él una carta de acusación, (Katzav) procederá como se debe en estos casos», subrayó Amir en una entrevista con la radio La Voz de Israel.

Fuentes de la oficina presidencial confirmaron por su parteque «todas las alternativas son estudiadas», entre ellas la de una dimisión voluntaria para evitar ser desaforado y cesado por el Parlamento, siguiendo el ejemplo de su predecesor, Ezer Weizman.

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