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Mijailovic, de 25 años, que comparecía por "asesinato" ante el tribunal de Estocolmo, reconoció haber apuñalado a Anna Lindh cuando el 10 de septiembre pasado ésta hacía sus compras, sin escolta, en un gran almacén de la capital sueca.
"El acto debe ser considerado como un homicidio involuntario", clamó su abogado, Peter Althin, para quien Mijailovic "niega haber tenido la intención de matar a Anna Lindh".
Según él, como sólo se retuvo la acusación de "asesinato", su cliente, de personalidad frágil, debería quedar libre si su voluntad de matar no queda establecida.
"Mijailovic estaba muy mal, se sentía desesperado, amenazado, y escuchaba voces, sobre todo porque poco antes había tomado un cocktail de medicamentos", señaló Althin para resumir el estado del acusado en el momento de los hechos.
Según él, "no era completamente dueño de su voluntad".
Durante dos horas, la fiscal, Agneta Blidberg, buscó demontrar que el joven, conocido en los servicios psiquiátricos hospitalarios, tenía claramente la intención de matar a Anna Lindh cuando la agredió.
Durante su deposición, Mijailovic -pelo corto, barba modelada, vestido de pull y pantalón oscuros- confirmó lo que había declarado a los policías en su confesión del 6 de enero.
Narró a la Corte cómo escapó luego de cometer su fechoría.
Algunas horas después, cuando los cirujanos luchaban aún por salvar a la ministra de Relaciones Exteriores, vio las informaciones en la televisión en casa de unos amigos.
"Estaba preocupado por lo que pasaba, tenía la esperanza de que sobreviviera", explicó, agregando que cuando vio a Anna Lindh, escuchó voces que le "ordenaban atacarla".
"No pude resistir a esas voces. No me acuerdo. Luego escapé. Esas voces eran en yugoslavo (serbo-croata)", precisó el acusado, hijo de inmigrantes serbios.
"Todo sucedió tan rápido. Saqué el cuchillo y la ataqué. No sé cuántas veces golpeé", dijo.
Según él, su gesto no tuvo motivaciones políticas. "No tenía nada contra Anna Lindh. (...) No me interesa la política".
Anna Lindh fue acuchillada violentamente en el vientre, en el pecho y en un brazo.
Mientras el resto del proceso fue transmitido en directo por radio y televisión, la deposición del acusado no lo fue, a pedido suyo.
Ningún miembro de la familia de Anna Lindh asistió al proceso.
La canciller, que tenía 46 años, estaba casada y tenía dos hijos pequeños.
El jueves, una amiga de Anna Lindh, que se encontraba junto a ella cuando fue atacada, presentará su testimonio.
El proceso debe finalizar el 19 de enero, pero el tribunal podría pedir un examen psiquiátrico del acusado, lo que atrasaría en cuatro semanas el anuncio del veredicto.
Mijailo Mijailovic podría ser condenado a cadena perpetua, lo que en Suecia corresponde en promedio a 15 años de cárcel.