José María Aznar asistió ayer al funeral de las dos últimas víctimas de la ETA.
Madrid (El Mundo, AFP, Reuters, ANSA) - El brutal atentado de la organización terrorista ETA, que mató el domingo a un hombre y a una niña de apenas seis años, generó ayer masivas manifestaciones de repudio en las principales ciudades españolas y aceleró la casi segura ilegalización del partido extremista vasco Batasuna, considerado el brazo político de la banda separatista.
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Aznar advirtió que no está dispuesto a ver que «esa basura humana, como lo son los dirigentes de Batasuna, sigan caminando libremente y con toda impunidad» mientras «nosotros debemos enterrar a las víctimas inocentes, incluidos niños». El presidente español, quien asistió a los funerales en Santa Pola, Alicante, e informó al rey Juan Carlos sobre lo sucedido en Palma de Mallorca, pidió ilegalizar «lo antes posible» a Batasuna porque «es algo que está contemplado por la ley», en alusión a la recientemente aprobada ley de partidos políticos, que permite a la Justicia declarar ilegal a una formación política que colabore con el terrorismo, por ejemplo, no condenando la violencia como instrumento de lucha. En apoyo a esta postura, unas cinco mil personas que asistieron a la misa en Santa Pola en memoria de la nena de 6 años y del hombre de 57, reclamaron al unísono «Basta ya!» y «Batasuna ilegal».
El jefe del partido separatista vasco, Arnaldo Otegi, respondió que Aznar es «responsable en primera persona de lo que está ocurriendo» y casi como una amenaza también lo responsabilizó «de lo que ocurrirá en el futuro», porque sigue sin querer reconocer «la realidad del problema del pueblo vasco».
• Respaldo
Evitó una vez más condenar los asesinatos: «No soy quién para justificar ni para encubrir lo que sucedió, sí para analizar el porqué de ciertas circunstancias que llevan a una mayor tensión en la vida social, política y cultural no sólo de Euskal Herria (Patria Vasca) sino de todo el Estado español». «Las muertes deberían haberse evitado», declaró.
Batasuna, muchos de cuyos dirigentes fueron etarras y con numerosos vínculos con el terrorismo según el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, es una formación que cuenta con entre 10 y 17 por ciento de respaldo en las elecciones del País Vasco, con mayor incidencia en poblaciones pequeñas cercanas a San Sebastián y Pamplona.
Su probable ilegalización extremó el conflicto del gobierno de Aznar con el del Partido Nacionalista Vasco (PNV, nacionalista moderado) que gobierna en la Comunidad Autónoma Vasca desde la normalización democrática en España. El oficialista Partido Popular acusa al PNV de actuar en consonancia con los intereses de Batasuna, mientras que desde el gobierno vasco de José María Ibarretxe, que suele condenar con claridad los atentados de la ETA y participar de los actos de repudio al terrorismo, se acusa a Aznar de fomentar el no diálogo y la confrontación, lo que deriva, según entienden, en mayor violencia.
En la capital administrativa vasca, Vitoria, un consejo municipal extraordinario condenó el atentado, excepto Batasuna, así como en otros municipios de la región, donde los representantes de esta agrupación abandonaron sus bancas o no votaron la moción de condena a la violencia terrorista.
Por su parte, José Luis Rodríguez Zapatero, líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el principal de oposición en el Parlamento, aunque sin disidencias con Aznar con respecto al tema ETA, remarcó que «la violencia es radicalmente incompatible con la libertad y la democracia».
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