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La marcha de los trabajadores y estudiantes -150.000, según los organizadores- desfiló por el centro de la capital italiana de forma festiva, coreando eslóganes contra la "política antisocial" del Gobierno y a favor de una huelga general.
Uno de los responsables sindicales de Cobas, Piero Bernocchi, afirmó que "mientras el centroizquierda se dedica a buscar un líder, aquí está la verdadera oposición a Berlusconi".
Durante la manifestación, que creó un enorme colapso del tráfico, se registraron algunos incidentes cuando un grupo de jóvenes atacó con piedras una sucursal de una empresa de trabajo temporal, aunque la marcha se disolvió de forma pacífica al final del recorrido.
Los participantes protestaban en especial contra la reforma del artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores, que quiere flexibilizar los despidos y que se tramita actualmente en el Parlamento.
A la convocatoria se sumaron diversos grupos antiglobalización, que rechazaban la nueva ley de inmigración y contra la política "racista, neoliberal y militarista" de la mayoría de centroderecha en el poder.
Por su parte, los estudiantes mostraron su oposición a la reforma de los ciclos escolares proyectada por la ministra de Educación, Letizia Moratti, que a su juicio perjudica a la escuela pública en beneficio de la privada.
Al caos circulatorio que se originó hoy en la "Ciudad Eterna" contribuyó una huelga del transporte público convocada por uno de los sindicatos del sector (CNL), que provocó retrasos y dificultades en el funcionamiento de metro y autobuses.
Igualmente el tráfico ferroviario se vio parcialmente afectado por una movilización del personal de estaciones, aunque los Ferrocarriles italianos (FS) informaron que 95 de los trenes había partido con regularidad.
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