El presidente ruso sostiene que el hecho fue una provocación de los rebeldes.
El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció en Moscú que Rusia pedirá que Naciones Unidas investigue el incidente con armas químicas de la semana pasada en Siria.
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Putin calificó el hecho como una provocación de los rebeldes y dijo que Rusia tiene datos de inteligencia acerca de que se habían planeado actos similares en otras partes de Siria, por ejemplo en la capital, Damasco, según informan los medios estatales rusos.
Fuerzas estadounidenses bombardearon la semana pasada una base de la Fuerza Aérea siria como represalia por lo que Washington considera que fue un ataque con armas químicas contra civiles por parte del Gobierno de Bashar al Asad.
Sin embargo, al día siguiente del presunto ataque, Moscú aseguró que el Ejército sirio fue responsable del bombardeo pero que la sustancia tóxica partió de una fábrica de armas químicas de los rebeldes, algo que estos niegan.
Putin añadió que el bombardeo estadounidense recuerda al ataque de 2003 contra Irak, que finalmente derivó en el surgimiento del grupo terrorista Estado Islámico (EI).
Al mismo tiempo, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, emitió un ultimátum a Rusia: apoyar a Estados Unidos y otros países afines respecto a Siria o respaldar a Irán y Al Assad.
Antes de partir a Moscú luego de reunirse en Italia con los cancilleres del G7, el principal diplomático estadounidense dijo que no estaba claro si Moscú no se había tomado en serio sus obligaciones de eliminar las armas químicas de Siria o simplemente fue incompetente. Pero agregó que la diferencia "no es importante para los muertos".
"No podemos dejar que esto vuelva a suceder", dijo.
"Queremos aliviar el sufrimiento del pueblo sirio. Rusia puede ser parte de ese futuro y jugar un papel importante", dijo Tillerson a reporteros. "O Rusia puede mantener su alianza con ese grupo, algo que creemos no va a servir los intereses de Rusia a largo plazo".
Desde que Estaos Unidos lanzó misiles contra Siria en represalia por el ataque químico contra civiles la semana pasada, funcionarios del gobierno de Donald Trump han expresado mensajes contradictorios sobre si Washington piensa que Asad tiene que dejar el poder, y cuándo.
Tillerson dijo que está claro que Estados Unidos no ve un papel para Assad en el futuro sirio, dado que había perdido su legitimidad.
"Está claro para todos nosotros que el reinado de la familia Asad está llegando a su fin", dijo. "Pero el asunto es cómo concluye y que la transición en sí pudiera ser en nuestra opinión muy importante para la durabilidad y la estabilidad dentro de una Siria unificada".