Rebeldes sirios asestan duro golpe al Ejército
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Soldados sirios, en la sede donde se produjeron las explosiones.
Un periodista sirio del canal iraní Press TV, Maya Naser, murió tiroteado por un francotirador cuando se dirigía hacia el lugar para cubrir las explosiones. El jefe de la oficina en Damasco del mismo canal, Husein Mortada, un libanés, resultó herido de bala.
Los servicios de seguridad cortaron las vías que conducen al centro de Damasco, constató la AFP. Los cristales del edificio del Estado Mayor estaban reventados y una parte del muro exterior destruida. Fuera del complejo militar podía verse un cráter de dos metros de profundidad.
Según Ahmad al Jatib, portavoz del ESL, al menos tres brigadas rebeldes participaron en la operación. Los vínculos entre el Ejército Sirio Libre y el grupo islamista no están claros.
Tanto Jatib como el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) confirmaron que hubo una "complicidad" con militares dentro del Estado Mayor.
El presidente del OSDH, Rami Abdel Rahman, indicó que tras el doble ataque estallaron intensos combates entre rebeldes y militares dentro de la sede del Estado Mayor.
Según él, se trata de los "combates más violentos en el corazón de Damasco desde el inicio de la revuelta y el atentado más violento en la capital desde el 18 de julio". En este último, perpetrado contra el edificio de la Seguridad Nacional, murieron cuatro altos responsables, incluido el cuñado del presidente Bashar al Asad.
Por otra parte, en Alepo (norte) continuaban los combates entre rebeldes y soldados, constató una periodista de la AFP. Los insurgentes dijeron que apenas pueden avanzar en esta gran ciudad del norte del país, por la penuria de municiones.
En total, al menos 132 personas murieron en toda Siria este miércoles, de las cuales 83 civiles, 18 rebeldes y 31 soldados, de acuerdo con un balance del OSDH.
En la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el conflicto sirio seguió ocupando el miércoles un espacio importante.
El presidente tunecino, Moncef Marzuki, se dijo favorable a una "fuerza árabe de mantenimiento de paz" en Siria, al día siguiente de que el emir de Catar, Hamad bin Khalifa Al Thani, propusiera una intervención militar árabe a fin de detener la contienda.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, pidió a un Consejo de Seguridad de la ONU "paralizado" que intente de nuevo alcanzar un acuerdo para detener el baño de sangre en Siria.
El llamamiento de Clinton se suma al que dirigieron otras potencias occidentales a Rusia y China, que bloquearon en el Consejo de Seguridad tres resoluciones que se habrían traducido en sanciones contra el régimen de Asad.




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