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“uimos bien tratadas, con mucho respeto", aseguró la joven voluntaria de 29 años, quien permaneció secuestrada junto con Simona Pari, también de 29 años, por tres semanas en Irak.
"Fue duro pero sabíamos que íbamos a ser liberadas", agregó Torretta quien tuvo que rendir testimonio ante los magistrados italianos apenas llegó alrededor de medianoche a la capital italiana en un vuelo especial procedente de Kuwait.
"Hubo momentos en los que teníamos miedo de morir y otros que reíamos por nada", confesó la cooperante quien aseguró que los secuestradores "entendieron nuestro trabajo y desde ese momento mejoró la relación, nos trataban con dignidad", agregó.
"Volvería a hacer todo lo que hice, con todas las consecuencias que ello ha implicado aunque siento mucho el sufrimiento que hice pasar a mi madre porque no se lo merece", admitió Simona Torretta, de la organización pacifista proiraquí "Un puente por Bagdad".
La cooperante, que presta servicio en Irak desde hace nueve años, declaró que "probablemente" regresará a Bagdad, tal como lo había anticipado su madre: "Es su vida, su felicidad, si regresa tengo que respetar su decisión", aseguró Ana Maria Torretta.
"Vamos a ver, probablemente sí regresaré. Por ahora quiero estar cerca de mi familia", declaró Simona Torretta.
La joven romana fue recibida frente a su casa por un grupo de unos cien pacifistas que cantaban e izaban la bandera con los colores del arcoiris, símbolo de la paz.
La alcaldía de Roma organizó para este miércoles una fiesta en su honor a la que asistirá buena parte del movimiento pacifista de la capital y al que adhieren las dos voluntarias.
Por su parte, Simona Pari se trasladó a Rímini, sobre las costa del Adriático, donde reside su familia.
"Todo salió bien, gracias, muchas gracias", dijo Donatella Pari, la madre de Simona Pari, quien recibió en Roma junto con el marido y el alcalde de la ciudad a la voluntaria italiana.