El pronunciamiento se produjo después de que el presidente estadounidense Donald Trump afirmara que podía revisar la posición histórica de Estados Unidos respecto de la disputa.
La respuesta británica tras los dichos de Donald Trump
El debate en el Parlamento británico originalmente estuvo destinado a analizar los gastos futuros derivados del tratado entre el Reino Unido y Mauricio por el archipiélago de Chagos.
Sin embargo, la discusión rápidamente se trasladó hacia Malvinas después de que Emily Thornberry, presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes y diputada laborista, cuestionara las declaraciones de Trump. Thornberry calificó de “disparate” la posibilidad de que Washington revisara su postura y reclamó al Ejecutivo una respuesta concreta.
Kumaran reafirmó entonces el argumento sostenido históricamente por Londres: “Son y siempre serán un territorio de ultramar británico, de acuerdo con los deseos de sus habitantes”. Además, aseguró que el Reino Unido se mantiene “firme en su apoyo al derecho de autodeterminación de los isleños”.
Por qué Chagos volvió a entrar en la discusión
El contexto del intercambio adquirió relevancia porque la sesión del 1 de septiembre había comenzado con el debate sobre el acuerdo por el archipiélago de Chagos, cuya soberanía el gobierno británico negoció con Mauricio.
El tratado se firmó en mayo de 2025 y estableció que Reino Unido transferiría la soberanía del archipiélago a Mauricio, mientras conservaría mediante un arrendamiento por 99 años el control de Diego García, donde funciona una base militar conjunta con Estados Unidos. El acuerdo continuó generando fuertes cuestionamientos dentro de la política británica y también tensiones con Washington.
Durante la sesión, la conservadora Wendy Morton recordó que, luego de que Estados Unidos retirara su respaldo, funcionarios británicos admitieron en abril que el tratado se había vuelto “imposible de acordar a nivel político”.
“En abril, tras la retirada del apoyo estadounidense, los ministros admitieron que el tratado sobre Chagos se había vuelto ‘imposible de acordar a nivel político’. Sin embargo, el Gobierno dice ahora que intenta nuevamente impulsar el acuerdo con Washington. ¿Qué ha cambiado?”, preguntó.
Kumaran evitó brindar mayores precisiones. “No voy a hacer un comentario corrido sobre este asunto”, respondió, aunque aseguró que Londres trabaja “en sintonía con Estados Unidos” para encontrar una alternativa compatible con los intereses de seguridad de los dos países.
Para la diplomacia argentina, la controversia por Chagos tiene antecedentes que pueden ser vinculados políticamente con el reclamo de Malvinas, aunque ambos casos presentan características diferentes.
En mayo de 2019, luego de que la Asamblea General de las Naciones Unidas reclamara al Reino Unido la devolución del archipiélago a Mauricio, la Cancillería argentina consideró que la resolución constituía “un precedente muy positivo para países como la Argentina”.
Al mismo tiempo, aclaró que “el caso del archipiélago de Chagos no puede igualarse a la Cuestión Malvinas”. El entonces canciller Jorge Faurie, actualmente embajador en Chile, destacó las “similitudes” entre ambas situaciones.
“Tanto en el caso del archipiélago de Chagos, como en el Malvinas, se trata de una situación de desmembramiento territorial, donde la población que se encontraba en las islas fue trasladada contra su voluntad, en este caso al territorio continental argentino en 1833″, expresó.
La Cancillería volvió a mencionar el caso en 2025
Cuando Londres y Mauricio firmaron formalmente el acuerdo en mayo de 2025, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino volvió a utilizar ese antecedente para insistir con la reapertura de las negociaciones sobre Malvinas.
La Cancillería sostuvo que el tratado “constituye un ejemplo que demuestra que es posible resolver las controversias de esta naturaleza por medios pacíficos”.
A partir de ese argumento, el Gobierno renovó su llamado al Reino Unido para retomar el diálogo bilateral sobre la soberanía de las Islas Malvinas. La entonces canciller Diana Mondino ya se había referido al tema cuando el acuerdo se anunció en octubre de 2024.
El Gobierno anticipó un nuevo debate por la soberanía de Malvinas.
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“Celebramos este paso en la dirección correcta y terminar con prácticas obsoletas. Transitando el camino empezado, con acciones concretas y no retórica vacía, vamos a recuperar la soberanía plena de nuestras Islas Malvinas”, escribió en X.
El vínculo entre ambos casos no apareció únicamente desde la Argentina. Parte de la oposición conservadora británica utilizó el acuerdo con Mauricio para advertir sobre sus posibles consecuencias en otros territorios.
Cuando el entonces canciller David Lammy presentó el entendimiento ante los Comunes en octubre de 2024, el portavoz conservador de Exteriores Andrew Mitchell advirtió que la decisión “da oxígeno a los enemigos del Reino Unido en un mundo peligroso y socava la red estratégica de los intereses de defensa británicos”.
Lammy buscó separar inmediatamente las situaciones: “Las situaciones no son comparables. La soberanía británica sobre las Malvinas y Gibraltar no está en negociación”. Sin embargo, el precedente de Chagos continuó apareciendo en los debates británicos cada vez que volvió a discutirse la política sobre sus territorios de ultramar.
La frase de Trump que volvió a instalar el conflicto
El episodio que reactivó la discusión ocurrió el 31 de agosto, durante una intervención de Trump en la Oficina Oval. Ante una consulta sobre si su administración analizaba revisar la posición estadounidense respecto de Malvinas, en medio de las presiones a Londres para aumentar el gasto militar dentro de la OTAN, respondió: “Siempre reviso cada posición. Esa es solo una de muchas”.
La declaración resultó suficiente para generar nuevas especulaciones sobre una eventual modificación de la postura estadounidense. En el Gobierno argentino mantuvieron cautela respecto del alcance de las palabras del mandatario norteamericano, aunque Milei anunció posteriormente que utilizará la cadena nacional del jueves para abordar la cuestión.
Tanto en Casa Rosada como en la Cancillería mantuvieron hermetismo sobre el contenido específico del mensaje presidencial. Desde el Reino Unido reiteraron en las últimas horas que no existieron cambios en su postura.
“Las islas son y seguirán siendo un territorio de ultramar británico, de acuerdo con los deseos de los isleños”, expresó un vocero de Downing Street. Las autoridades británicas también volvieron a mencionar el referéndum de 2013, cuando el 99,8% de los votantes eligió continuar bajo administración británica, con una participación del 92% del padrón.
Argentina, en cambio, sostiene que la disputa debe resolverse mediante negociaciones bilaterales de soberanía de acuerdo con las resoluciones de las Naciones Unidas.