Lo explica en detalle en su libro «Why terrorism works?» («¿Por qué funciona el terrorismo?»). Dershowitz es catedrático de la facultad de Derecho más famosa de EE.UU. y, por tanto, debe de ser consciente de que su defensa de infligir «dolor atroz» no sólo contraviene la Declaración Universal de Derechos Humanos -«nadie debe ser sometido a tortura o tratamiento cruel e inhumano»-, sino también la Convención contra la Tortura, que prohíbe infligir intencionalmente el «dolor agudo». Pero su argumento está claro.
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