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El vicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ezequiel Zamora, quien a lo largo del proceso que desembocó en el referendo fue criticado por sectores gubernamentales por estar a favor de la oposición, presentó su dimisión "irrevocable" ante el Tribunal Supremo de Justicia.
El máximo tribunal fue el poder que el año pasado designó a la actual directiva del CNE, y representantes de la oposición y del gobierno opinaron entonces que los nuevos árbitros electorales eran balanceados y honorables.
Pero a lo largo del proceso, Zamora chocó verbalmente en varias ocasiones con tres de los cinco directivos que son vistos por la oposición como pro gubernamentales.
"Vine a conversar con el presidente del Tribunal Supremo y presidente de la sala constitucional a efectos de consignar mi renuncia irrevocable y a partir de este momento al cargo que como vicepresidente (...) del organismo comicial venía ocupando", dijo Zamora a periodistas.
El funcionario sostuvo que no estaba de acuerdo con "los actos preparatorios que hubo y que condujeron a algo que no entiendo" en la jornada del referendo del 15 de agosto, en la que millones de venezolanos hicieron colas de hasta 13 horas para votar.
Sin embargo, advirtió que "yo no puedo hablar de fraude porque no tengo pruebas, eso corresponde a los actores del proceso, señalar y probar que sí lo hubo".
El resultado del referendo que ganó Chávez con el 59 por ciento de los votos fue respaldado por la Organización de Estados Americanos y el estadounidense Centro Carter.
Estos actuaron como observadores tanto de la consulta como de una auditoría posterior, tras las denuncias de la oposición de presunta manipulación de los programas informáticos de las máquinas usadas para sufragar.
La verificación sobre los resultados del referendo se realizó al azar en 150 mesas de votación, que representan el 1,2 por ciento del total de las instaladas para la consulta que preguntó si el mandatario debía dejar el cargo antes de finalizar su período, en enero del 2007.
Zamora manifestó que tampoco estuvo de acuerdo con que la auditoría no se hiciera en un ciento por ciento de las mesas de votación.
La Coordinadora Democrática, que agrupa a partidos y grupos de oposición, pidió ante el CNE la nulidad del referendo porque consideró que el registro electoral estaba viciado.
La semana pasada el organismo electoral rechazó esa petición alegando que no fueron presentadas las pruebas del fraude.
La dimisión de Zamora no alterará la composición de la directiva del CNE antes de las elecciones de gobernadores y alcaldes de próximo mes.
Está previsto que sea remplazado por la suplente principal Miriam Kornblith, quien también es vista como pro opositora.
El referendo buscaba poner fin a la crisis política que se profundizó tras el breve derrocamiento en abril del 2002 de Chávez, un militar retirado tildado por sus adversarios de dictador en ciernes.
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