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En un retoque de su dureza contra una resolución atascada desde hace semanas, Moscú recogió el guante de la impaciencia mostrada por EEUU y coincidió con Washington en la posibilidad de que al final no se logre un acuerdo, pero tendió un puente hacia el compromiso.
Otras condiciones en aras de lograr un "consenso" entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad exigen eliminar puntos conflictivos en el borrador norteamericano para que la resolución sea "realista", según fuentes oficiales rusas.
Pero al enumerar los "criterios" que según Moscú debe cumplir la resolución, un alto cargo del ministerio de Exteriores reconoció que la última versión facilitada por EEUU "borra referencias directas al uso automático de la fuerza".
Mijaíl Bogdánov, director general para Oriente Medio, dijo que el nuevo borrador circulado hace dos días "todavía no cumple" con los puntos de vista rusos, "aunque muestra la disposición de EEUU para continuar el diálogo" en la ONU.
De acuerdo con el nuevo texto, Irak debe aceptar inmediatamente la reanudación "irrestricta" de las inspecciones y dar datos de su arsenal de armas prohibidas, so pena de afrontar "consecuencias" a determinar urgentemente por el Consejo de Seguridad.
La declaración de Bogdánov a la agencia oficial Itar-Tass sugirió una mayor flexibilidad de la postura del Kremlin a las 24 horas de haber rechazado en términos rotundos el texto de Washington.
Esta postura rusa, equivalente a un acercamiento a EEUU pero con exigencia de más diálogo y menos presiones, modificó sensiblemente la "gran decepción" mostrada el martes por un texto "inaceptable" y que se diferencia muy poco" de otro anterior más duro aún.
Pero también insinuó por primera vez la posibilidad de que no se consiga un acuerdo entre los "cinco grandes", en aparente devolución de la pelota a EEUU tras una advertencia parecida.
"Espero que alcanzaremos un consenso, aunque no hay garantías", dijo Bogdánov como un eco de una frase similar de Ari Fleischer, el portavoz de la Casa Blanca en Washington.
Fleischer dijo que el debate sobre la resolución para reanudar la inspección de armas de exterminio masivo en Irak "está llegando al final", y subrayó que la ONU "no tiene todo el tiempo del mundo".
"Seguiremos trabajando para que cuando logremos un acuerdo, y si lo conseguimos, ver qué hacemos a continuación", puntualizó.
La impaciencia de Fleischer la redondeó el propio presidente de EEUU, George W. Bush, quien emplazó el martes a la ONU a demostrar que es "algo más que un club de debate" y amenazó con actuar unilateralmente si el Consejo de Seguridad no llega al consenso.
Los nuevos matices rusos surgieron tras conversar el ministro de Exteriores, Igor Ivanov, con su homólogo de Francia, Dominique de Villepin, y el secretario de Estado de EEUU, Colin Powell.
Rusia, Francia y China son los países que más se han opuesto a la versión norteamericana de la resolución.
El texto de EEUU "por ahora no se corresponde con los criterios que la parte rusa había expuesto con anterioridad y que confirma en esta ocasión", declaró Ivanov tras ambas conversaciones.
El jefe de la diplomacia del Kremlin dijo que esos criterios son: que la resolución sea "realista" y no exija más de lo que Irak puede aceptar, que garantice el trabajo eficaz de los inspectores y que excluya el "uso automático" de la fuerza.
Una nota oficial en la página de internet del ministerio afirmó hoy que Rusia "está dispuesta a participar en la redacción" de la nueva resolución de acuerdo con esos tres parámetros.
Bogdánov aludió cuatro veces en sus declaraciones al avance "en dirección positiva" del borrador norteamericano, aunque lamentó que Washington sólo consultó con Gran Bretaña antes de presentárselo a los otros tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
El máximo especialista en cuestiones de Oriente Medio dentro del escalafón diplomático ruso subrayó que "nadie quiere una división sobre esta cuestión" de la resolución en la ONU.
Incluso apuntó que EEUU podría haber dado a conocer un borrador duro como "sondeo" antes de "poner sobre la mesa el texto final".
Pero también se quejó de que en el borrador subsisten puntos "que a nuestro juicio son muy duros para que los acepte Irak, sobre todo porque contradicen resoluciones anteriores" de la ONU.
Bogdánov criticó que el texto "da de hecho poderes ilimitados" al equipo de inspectores dirigido por el sueco Hans Blix y le autoriza a ayudar al interrogatorio fuera de Irak de científicos, que podrían salir con sus familias para ser interrogados.
Blix, de visita en Moscú, negoció hoy con el viceministro ruso de Exteriores, Yuri Fedótov, sobre cuestiones prácticas de su misión, como si la resolución ya se hubiera aprobado en la ONU.
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