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Se trata del marroquí Mounir El Motassadeq, condenado a 15 años de prisión en febrero de 2003 por complicidad en el asesinato de unas 3.000 personas en los ataques del septiembre de 2001 en Estados Unidos y por pertenencia a un grupo terrorista, una célula alemana de Al Qaeda que Washington dice dirigió los atentados.
En el fallo de apelación, la máxima instancia judicial alemana resolvió remitir nuevamente el caso al Tribunal Regional de Hamburgo, que había estimado probado que el marroquí brindó apoyo logístico a la llamada "célula de Hamburgo", integrada por varios de los pilotos suicidas que participaron de los ataques.
La defensa de El Motassadeq apeló el dictamen alegando que testigos relevantes en el caso no pudieron prestar declaración, como fue el caso del paquistaní Ramzi Binalshibh, uno de los presuntos principales conspiradores del 11-S, quien se encuentra bajo custodia estadounidense.
Merced a un testimonio adjudicado a Binalshibh fue absuelto el pasado 5 de febrero de los cargos de complicidad en los atentados y puesto en libertad el segundo enjuiciado en Hamburgo, el marroquí Abdelghani Mzudi.
Los jueces de la Corte Suprema alemana explicaron que fue imposible interrogar a Binalshibh.
La Fiscalía Federal alemana criticó el mes pasado a Estados Unidos por no proveer mayor información obtenida a partir de sospechosos que mantiene detenidos.
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