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El gobierno de Putin señaló que la ruptura del diálogo con las potencias puede afectar temas sensibles.
Teniuj reconoció en un discurso en el Parlamento que su gestión no había gustado. "Parece que la gestión del ministro interino de Defensa en la república autónoma de Crimea (...) no le ha gustado a algunos", dijo el ministro saliente.
Los tropas que Ucrania mantenía en la península, que formó parte de Rusia hasta 1954, emprendieron su retirada por orden de Kiev.
Los comandantes ucranianos en Crimea se quejaron de la indecisión y de la confusión reinante en la Marina y el Ejército frente a la decisión rusa de anexionarse la península.
Esto se traduce, asimismo, por el cambio de bando de los militares ucranianos en Crimea que optan por mantenerse junto a las autoridades prorrusas de la península, quienes estiman que la mitad de las tropas ucranianas conservaron sus armas.
Las críticas a la gestión de la crisis por parte Kiev, acusada de impotencia e improvisación van en aumento, y proceden incluso del gobierno interino.
"Necesitamos que los que trabajan y toman las decisiones sean especialistas, gente capaz de tomar buenas decisiones y responder en condiciones extremas (...) de confrontación militar", declaró el presidente interino Alexander Turchinov.
Al clima de alta tensión entre Kiev y Moscú se sumó la revelación de una presunta conversación de contenido muy violento y antirruso de la ex primera ministra Yulia Timoshenko.
Timoshenko desmintió parte de la grabación en la que supuestamente dice que habría que matar a ocho millones de rusos de Ucrania "con armas nucleares", y denunció un montaje de los servicios secretos rusos, el FSB.
Sin embargo, Timoshenko, que dirige un partido que forma parte del gobierno interino, no negó haber dicho que estaba "dispuesta a agarrar una ametralladora y disparar una bala en la cabeza de ese bastardo", en una aparente alusión al presidente ruso Vladimir Putin.
Esta es la peor crisis entre Occidente y Rusia desde el derrumbe de la Unión Soviética en 1991 y genera recelos entre los países de Europa del Este que otrora se encontraban bajo la órbita de la URSS.
En Kiev, las autoridades interinas prooccidentales temen que Putin intente mover sus tropas a otras regiones rusófonas del sureste de Ucrania, lo que Rusia niega.
La relación se tensó tras la destitución del presidente prorruso Viktor Yanukovich, después de meses de protestas populares contra su política y su negativa a firmar un acuerdo de asociación con la UE para acercarse más a Moscú.


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