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21 de junio 2007 - 00:00

Sacude Bloomberg campaña en EE.UU.

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El popular alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, renunció al Partido Republicano y disparó rumores de que podría buscar la presidencia el año próximo como independiente. Ajeno, por ahora él dice que no piensa en eso.
Nueva York - El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, tiene suficiente dinero para costear una campaña presidencial, es admirado por los republicanos como empresario y su faceta progresista seduce a demócratas, pero una candidatura independiente a la Casa Blanca sería una apuesta difícil.

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Una mayoría de analistas opinó ayer que el abandono por Bloomberg de su afiliación republicana, anunciado en la víspera, fue un nuevo globo de ensayo de cara a una candidatura para la Casa Blanca que no está aún decidida.

El divorcio puso fin a lo que parecía ser un matrimonio de conveniencia para un político que había sido demócrata hasta 2001, antes de pasarse al otro bando para conquistar la alcaldía tras el reinado del republicano Rudolf Giuliani.

La creación de una tercera vía, de un partido independiente entre dos gigantes, parece una ambición desmesurada en Estados Unidos, donde demócratas y republicanos suministraron históricamente los 43 presidentes, salvo el primero.

Los recientes intentos de John Anderson en 1980, Ross Perot en 1992 y Ralph Nader en 2004, fueron infructuosos y a lo sumo los candidatos sólo alcanzaron a precipitar derrotas de otros aspirantes, restándoles votos.

Para 2008, un presidente saliente impopular, una campaña todavía abierta entre candidatos declarados o potenciales y un país con problemas acuciantes vuelve, sin embargo, plausible una eventual ambición independiente.

«No me parece imposible, pero es difícil estar en el centro, porque es el candidato más débil y siempre es la segunda opción de los votantes», comentó Steven Bram, politólogo de la Universidad de Nueva York.

El experto destacó entre las ventajas comparativas que tendría Bloomberg sobre sus antecesores su éxito empresarial, su experiencia como alcalde y su fortuna.

  • Inversión

    Los propios amigos de Bloomberg afirman que estaría dispuesto a poner 1.000 millones de dólares de su fortuna personal para crear un tercer partido.

    Como brújula política, Bloomberg apela sistemáticamente al pragmatismo que le dio resultado en Nueva York. «Trabajando juntos, no hay límites a lo que podamos lograr», dijo el martes al proclamar su independencia política.

    «Cualquier ejecutivo sabe que los verdaderos resultados son más importantes que las batallas partidarias y que las buenas ideas deberían estar por encima de la rígida adhesión a cualquier ideología política en particular.»

    Dotado de una fortuna de más de 5.000 millones de dólares, nacido en Massachusetts y educado en Harvard, Bloomberg no era muy popular cuando inició su gestión, dos meses después de los atentados del 11 de setiembre de 2001. Algunos temían al magnate como un alcalde que dirigiría la ciudad como lo hace con su empresa, un imperio de información financiera que lleva su nombre. Seis años después, su pragmatismo tecnocrático convence, el déficit de la ciudad quedó bajo control, hay más seguridad, los turistas regresaron a Manhattan y el distrito financiero renace renovado en torno a la Zona Cero. Este alcalde de 65 años, judío de origen polaco, multimillonario que toma a menudo el subterráneo para ir a la municipalidad desde el Upper East Side donde reside, terminó cautivando a la «Gran Manzana» y fue reelecto en 2005.

    La campaña presidencial para 2008 ya es prolífica en candidatos, encabezados por Giuliani y la senadora demócrata por Nueva York Hillary Clinton. Si Bloomberg es candidato (algo que, por ahora, niega), la Casa Blanca podría definirse entonces entre tres políticos con base en esta ciudad.

    Críticas reiteradas contra la administración de George W. Bush y la guerra en Irak, sumadas a posturas liberales en temas como el aborto, el matrimonio gay o el control de armas, colocan a Bloomberg en fase con algunos demócratas. Por otro lado, el ala izquierda de los republicanos, fortalecida por la impopularidad de Bush, mira con simpatía la figura del empresario Bloomberg.

    El alcalde se limita por el momento a desmentir ambiciones presidenciales aunque al mismo tiempo alimente el misterio y visite otros estados.

    Es probable que lance otros globos de ensayo: su fortuna no sólo vuelve posible una campaña electoral, sino que le permite postergar más de la cuenta, tal vez hasta el año próximo, un eventual anuncio.
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