Corán en mano, Saddam Hussein increpó ayer al tribunal que lo juzga en Bagdad. Ajeno a la realidad, se volvió a presentar como «presidente de Irak».
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Un año y medio después de haber sido derrocado por las tropas internacionales, Saddam inició su comparecencia recitando, de memoria, un versículo del Corán, libro sagrado de los musulmanes, para explicar que aunque todos sus enemigos se alíen en su contra, él mantendrá la fe en Dios, lo que le evitará, cualquier peligro. Informate más
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