Madrid - Ante la imposibilidad de formar gobierno en cinco meses, Pedro Sánchez (PSOE) pidió ayer una amplia mayoría en la repetición electoral del 10 de noviembre en España, donde crece la exasperación por la inestabilidad y el bloqueo político constante.
Sánchez inició su campaña culpando a todos
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El lunes se disolverá automáticamente el Congreso de los Diputados para una nueva convocatoria electoral para el 10 de noviembre en la que el presidente en funciones aspira a aumentar su ventaja actual de 123 diputados sobre 350, lograda en los comicios de abril donde el socialismo salió primero.
“Espero que los españoles den una mayoría más rotunda al partido socialista para que ustedes no tengan la capacidad de bloquear la formación de un gobierno, que es lo que necesita España”, dijo Sánchez el martes en la última sesión antes de disolver el parlamento.
En un debate con tintes de campaña electoral, Sánchez culpabilizó del bloqueo a la izquierda radical representada por Podemos, con quien negoció precipitadamente en julio una fracasada coalición, y a los conservadores del Partido Popular y los liberales de Ciudadanos, a quienes pedía abstenerse para permitir la investidura.
La réplica llegó del líder del PP, Pablo Casado, quien lo acusó de cometer una “grave irresponsabilidad”. “Usted quería ir a elecciones desde el principio, engañando a los españoles durante cinco meses, por eso no buscó el acuerdo de ningún partido”, afirmó.
“La apuesta de Sánchez es muy arriesgada. La gran incógnita que hay en estos comicios va a ser la participación”, opinó la politóloga Cristina Monge, de la Universidad de Zaragoza. Y “las encuestas no pueden medir bien la desmovilización”, advirtió Berta Barbet, investigadora de la universidad Autónoma de Barcelona. Pero “parece evidente que la mayor frustración está entre los electores de izquierda”, agregó.
“El espectáculo que estamos viviendo en los últimos cuatro años es bastante lamentable”, criticó el presidente de la patronal española CEOE, Antonio Garamendi.
Pepe Álvarez, de UGT, lamentó haber “perdido una oportunidad de oro” para la izquierda.


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