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15 de octubre 2009 - 11:51

Sarah Ferguson, la duquesa de York, cumple 50 años

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Sarah Ferguson, duquesa de York
Durante un tiempo incluso la reina de Inglaterra, Isabel II, se dejó arrastrar por la vitalidad de su nuera, la pelirroja Sarah Ferguson. No encajaba en el estricto protocolo, pero al comienzo de su relación con el príncipe Andrés, logró conquistar los corazones de la familia real británica y de sus súbditos. El idilio no duró mucho tiempo ni tampoco el matrimonio, pero Fergie, que hoy cumple 50 años, se mantuvo en lo alto.

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La duquesa de York llegó incluso a ensombrecer a Diana de Gales, mucho más comedida. Hasta que llegó el escándalo en forma de fotografías que la mostraban en actitud comprometida. El mundo vio en 1992 cómo su asesor fiscal le besaba los pies y el matrimonio con el príncipe Andrés terminó al poco tiempo.

Lo cierto es que su historia había comenzado como un cuento de hadas. Cinco años después de la sonada boda de Lady Di con el Príncipe Carlos, el hermano del heredero se casaba con otra plebeya. La secretaria Sarah Ferguson había entrado en contacto con los Windsor precisamente a través de su amiga de la infancia, Diana.

El 23 de julio de 1986, la pelirroja de 27 años llegó al altar vestida de satén para dar el "sí" a su príncipe particular, de la misma edad, frente a 1.800 invitados en la catedral londinense de Westminster. Cerca de 300 millones de espectadores siguieron la ceremonia por televisión desde todos los rincones del planeta.

Dos años después, 41 cañonazos dieron la bienvenida a la primera hija de los duques de York, Beatrice. Una familia perfecta, pero sólo en apariencia. Las imágenes de Sarah con otros hombres no tardaron en circular, y se habló de una relación con el playboy texano Steve Wyatt.

La relación hacía agua también por culpa de Andrés, como él mismo reconoció. "Sarah y yo hemos calculado que nos vemos como mucho 40 ó 50 días al año, así que no es tan sorprendente", apuntó en su momento. Llegó el divorcio, en 1992, y Fergie asumió la custodia de Beatrice y su segunda hija, Eugenie, que entonces acababa de cumplir los dos años.

Sarah continuó ocupando portadas, sobre todo por las deudas que provocó su afición a los viajes de lujo, las conferencias telefónicas, la ropa de diseño o los días de compras en Nueva York, a donde llegaba a bordo del Concorde. Los altos costos de mantenimiento de sus casas y el personal contratado se sumaron a la montaña de gastos de la duquesa, que derrochaba el dinero de su ex marido a manos llenas. Se dice que su asesor financiero llegó a pedir a los encargados de un supermercado cercano que no aceptaran su visa. En 1996, las deudas de Fergie alcanzaban los 3 millones de libras.

Consiguió salir del bache gracias a su nombre, que le abrió puertas a ofertas lucrativas, especialmente en Estados Unidos. Las malas lenguas dicen que Fergie no volvió a casarse por miedo a perder el título nobiliario que tanto dinero le reporta. Incluso logró hacer negocio con sus problemas para controlar el peso, haciendo publicidad para una compañía especializada en programas de adelgazamiento.

También anunció porcelana y cosméticos, cobró jugosas cantidades por discursos, por la publicación de una autobiografía y de un libro de cuentos así como por sus apariciones televisivas. Las dificultades económicas están superadas, según sus portavoces, aunque hace unas semanas se volviera a rumorear sobre la aparición de nuevas deudas.

Pero Fergie también ocupó titulares por otros asuntos. A finales de 2008 fue demandada en Turquía por rodar una película documental sobre la situación de los orfanatos en ese país. Disfrazada con una peluca y velo, grabó controvertidas imágenes de niños rapados y atados a sillas.

El gobierno de Ankara sospechó de las malas intenciones de la duquesa para ensuciar la imagen de Turquía y dificultar su entrada en la Unión Europea. Y se pidió explicaciones al Ministerio británico de Interior sobre lo ocurrido. Pero la duquesa salió airosa al paso. "Soy una gran defensora de Turquía y me alegro de que hayamos mostrados algo que quizás allí no se conocía".

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