30 de julio 2007 - 00:00

"Sarko" irrita a Alemania

Berlín - El huracán Sarkozy amenaza con llevarse por delante los méritos en política exterior del Ejecutivo de Angela Merkel y, de paso, algunas de las oportunidades de negocio alemanas en el extranjero. De ahí el aluvión de críticas que el presidente francés ha recibido en la última semana, si bien no oficialmente desde el gobierno germano, sí por parte de todos los partidos políticos, que han dejado claro su malestar en declaraciones a la prensa nacional.

El diario conservador « Frankfurter Allgemeine Zeitung» abrió su edición del sábado con un titular contundente: «Enfado y asombro con Sarkozy», mientras el progresista «Süddeutsche Zeitung» señaló que cada vez son más las fricciones entre ambas cancillerías.

Las plumas comenzaron a afilarseel pasado martes, cuando una sonriente Cecilia Sarkozy conseguía acaparar la atención mediática con la liberación de las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino condenados a muerte en Libia por la supuesta propagación del virus del sida a más de 400 niños. Con esta aparición de última hora, el líder francés se adjudicó el éxito de unas negociaciones diplomáticas que durante años ha conducido la Unión Europea y, sobre todo el último semestre, de la mano de la Presidencia de turno alemana y de su ministro de Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier.

  • Comunicado

  • Berlín no tardó en reaccionar. Steinmeier recordó, a través de un comunicado, el importante papel que había jugado su Ministerio para alcanzar el feliz desenlace. «El regreso [de las enfermeras] a su país es el resultado de largas y difíciles negociaciones. Estoy orgulloso de que durante nuestra presidencia del Consejo (Europeo) pudiésemoscontribuir a ello». Los medios no tardaron en reaccionar, y «Spiegel Online» insinuó incluso que el matrimonio Sarkozy estuvo a punto de echar a perder un acuerdo prácticamente pactado entre la UE y el régimen de Muamar Kadafi.

    Pero el verdadero pistoletazo de salida para que los políticos alemanes se lanzaran al ataque lo dio el acuerdo para vender a Libia un reactor nuclear de fabricación francesa.

    Las críticas vienen desde tres frentes. De un lado están los temores de que Libia tenga en sus manos tecnología que podría utilizar para fines militares. Por otra parte, la introducción de la energía atómica en Libia podría restarle oportunidades de negocio a Alemania, que tiene en mente la implantación de tecnología de energías renovables en el país africano. Y, además, cunde la sensación de que el líder francés actúa a su antojo y sin tener en cuenta para nada a sus socios europeos.

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