José Sarney está acusado de tráfico de influencias.
La oposición brasileña formalizó una nueva denuncia por sospechas de corrupción contra el presidente del Senado, José Sarney, y amenazó incluso con pedir la apertura de un juicio con fines de destitución si no renuncia al cargo.
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La denuncia fue presentada ante la Mesa Directora del Senado por el jefe de la bancada del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Arthur Virgilio, sobre la base de informaciones publicadas por el diario O Estado de Sao Paulo, que vinculan a Sarney a un caso de tráfico de influencias.
Sarney es el más notorio líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centroderecha), que es a su vez el más influyente en la coalición que respalda al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, quien sostiene que las acusaciones son una "jugada política" de la oposición.
La nueva denuncia se sumó a otras tres similares que la oposición presentó durante las últimas semanas, que quedaron por el momento en la nada debido a un receso parlamentario que comenzó hace diez días y concluirá el próximo 3 de agosto.
Según esta última denuncia, que está apoyada por grabaciones de conversaciones telefónicas entre Sarney y algunos familiares, éste influyó decisivamente en el nombramiento del novio de una nieta para un cargo administrativo en el Parlamento.
El titular del Senado fue acusado anteriormente de faltas similares, así como de ocultar algunos de sus bienes al fisco y de recibir ayudas de vivienda del Congreso en forma irregular.
Sarney, quien gobernó Brasil entre 1995 y 1990, negó cada uno de los cargos y, según su oficina, se encuentra en una isla del noreste brasileño, en la que permanecerá hasta fin de mes.
La posición de Lula generó algunas divergencias en su propio Partido de los Trabajadores (PT), que llegó a apoyar a la oposición en su pedido de renuncia a Sarney, pero cambió luego el tono por un pedido expreso del jefe de Estado.
Aun así, sectores del PT insisten en que Sarney debe dejar la presidencia del Senado para ser procesado.
Las tensiones que generó el caso entre Lula y sectores del PT se hicieron evidentes nuevamente, sobre todo en el estado de Maranhão (nordeste), que es el fortín electoral de Sarney.
El presidente del PT en esa región, Domingos Dutra, afirmó en una entrevista con el portal UOL que "el apoyo de Lula a Sarney es una vergüenza".
Dutra rebatió incluso la tesis de Lula, al decir que con su apoyo a Sarney intenta mantener "la gobernabilidad" e impedir una posible reacción del PMDB, que pueda afectar a la coalición en el poder.
"Tenemos un presidente con un 80 por ciento de popularidad" y "después de siete años en el Gobierno, parece que tenemos que pedir limosnas para Sarney", declaró Dutra.
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