Se agrava la crisis migratoria y afecta a Rodríguez Zapatero
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«La llegada está siendo masiva y era algo previsible con la calma que suele haber en estos tiempos en el mar», insistió Martín, antes de advertir que esta «avalancha está desbordando todos los servicios públicos» de las islas.
Según las autoridades canarias, más de 1.300 inmigrantes llegados en los últimos días aguardaban en dependencias policiales para poder ingresar en centros de retención cuya capacidad para casi 5.500 plazas está colmada.
Dos cayucos con 93 y 73 clandestinos a bordo llegaron a Canarias el miércoles, anticipando una nueva jornada difícil para los socorristas.
Más de 22.000 inmigrantes clandestinos llegaron a Canarias desde enero, superando con creces el récord de todo 2002 (9.929).
Mientras, 64,6% de los españoles consideran que el gobierno de Rodríguez Zapatero «no está respondiendo de forma adecuada» al desafío migratorio, contra sólo 23,7% que piensa que sí lo está haciendo, según un sondeo del Instituto Opina para la radio privada «Cadena Ser» (cercana al Ejecutivo socialista).
Pero los reproches alcanzan a la Unión Europea, que para 81,5% de los españoles no se está «implicando» como debería en el control de la inmigración irregular, frente a sólo 8,2% que cree que lo está haciendo bien.
Ante las crecientes críticas, Rodríguez Zapatero garantizó ayer que España no acepta ni aceptará inmigración clandestina e ilegal «porque no es inmigración, es fraude a los inmigrantes, a los trabajadores y a las reglas de la convivencia».
Durante un acto con los embajadores españoles, el presidente del gobierno señaló que España se ha convertido en un foco de atracción para los inmigrantes «y lo va a seguir siendo».
Ese desafío, a su juicio, implica un conjunto de actuaciones e iniciativas a corto y largo plazo que son dependientes, en gran medida, de la acción exterior y de la gestión de la red diplomática.
Insistió en que debe asumirse que la cuestión de la inmigración tiene, «inequívocamente», una dimensión europea y, por ello, la UE debe extraer todas las consecuencias para que este asunto pase a formar parte de «su política prioritaria, de una agenda exigente y constante».


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