26 de noviembre 2008 - 00:00

Se desatan saqueos tras las lluvias en el sur de Brasil

Residentes deItajay, localidadubicada a 200kilómetros deFlorianópolis,saquean unsupermercadoinundado. Lasituacióncausada por laslluvias en el surde Brasil esdramática.
Residentes de Itajay, localidad ubicada a 200 kilómetros de Florianópolis, saquean un supermercado inundado. La situación causada por las lluvias en el sur de Brasil es dramática.
Rio de Janeiro (AFP, DPA, ANSA) - El número de muertos en derrumbes y accidentes causados por las lluvias que azotan el estado brasileño de Santa Catarina aumentó ayer a 84, mientras en varias de las 30 ciudades afectadas por el desastre empezaban a producirse saqueos y a registrarse fuertes aumentos de los precios de los alimentos.

Según el último balance divulgado ayer por la Defensa Civil estatal, casi 54.000 personas fueron desalojadas de sus casas por las lluvias y 137.000 domicilios no tenían energía eléctrica.

La gobernación informó, por su parte, que cuatro ciudades dictaron estado de calamidad pública y ocho municipios permanecían aislados. Defensa Civil advirtió que el número de víctimas fatales podría seguir en aumento, ya que todavía había personas atrapadas por derrumbes de casas y aludes de tierra.

Los trabajos de rescate se realizaban desde ayer con la ayuda del Ejército, que envió cuatro aviones, 17 camiones y 12 barcos para retirar a personas aisladas. También apoyaban los trabajos de rescate efectivos de los vecinos estados de Paraná, San Pablo y Rio Grande do Sul, que enviaron equipos y personal a la región afectada.

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció ayer la liberación del equivalente a unos 17 millones de dólares para recuperar rutas dañadas por las lluvias en el plazo más corto posible, ya que, hasta el momento, en muchas de las ciudades afectadas las entregas de alimentos a las poblaciones damnificadas se hacían exclusivamente por helicóptero.

  • Destrucción

    Las lluvias sembraron destrucción y muerte en 30 municipios de Santa Catarina, donde vive 1,5 millón de personas. Las ciudades más afectadas fueron Ilhota, Blumenau y Jaraguá do Sul, donde ocurrió más de la mitad de los casos fatales.

    «Nos hará falta un año y medio o dos para reconstruir la infraestructura destruida. En el sur de la ciudad, todos los puentes cedieron», dijo el alcalde de la turística Blumenau, Joao Paulo Kleinübing. Según el gobierno estadual, en muchas ciudades localidades comenzaron a registrarse saqueos a tiendas de alimentos y residencias, y en otras, como Blumenau, los precios de los víveres se duplicaron, lo que agrava aún más la ya dramática situación de la población.

    La tormenta también causó graves perjuicios económicos, al cerrar virtualmente los accesos a áreas turísticas de Santa Catarina -como el balneario Camboriú, uno de las destinos preferidos por los viajeros argentinos a Brasil-y al damnificar dos tramos del gasoducto Bolivia-Brasil que pasan por la ciudad de Joinville.

    Dirigentes del ente petrolero estatal Petrobras estimaron en tres semanas el tiempo necesario para reparar el problema, que llevó la empresa a interrumpir el suministro de gas natural a varias industrias de Santa Catarina y del vecino estado de Rio Grande do Sul y a dirigir el energético disponible prioritariamente a hospitales y residencias.

  • Pronóstico

    Según el gerente de operaciones de la Defensa Civil de Santa Catarina, Emerson Neri, se teme que la situación se agrave en los próximos días, ya que el Instituto de Meteorología preveía lluvias fuertes para hoy.

    Esta es la tercera gran tragedia climática que afecta a Santa Catarina en los últimos 25 años. La peor de ellas fue registrada en 1974, cuando derrumbes de casas y aludes de tierra causados por lluvias dejaron a casi 200 muertos.

    En 1983, 140 personas perdieron la vida en ese estado meridional brasileño en un desastre similar.

    «Esto es peor que en las grandes inundaciones de 1983, ya que nadie tuvo tiempo de prepararse. La lluvia torrencial llegó de golpe», dijo James Locatelli, de 60 años, contactado vía telefónica desde Rio de Janeiro.
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