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Se desplomó el peso en Chile, que vivió una multitudinaria marcha contra Piñera

Se devaluó un 3,1%. Desde el Gobierno advirtieron que tendrá un impacto negativo en la inflación y llamaron a cesar las protestas.

Santiago - Unas 80.000 personas se congregaron ayer en Santiago mientras transcurría la tercera jornada de paro nacional desde que estalló la ebullición social hace tres semanas, una crisis que ha castigado la economía y llevado a la devaluación del peso frente al dólar.

En la jornada el peso chileno se desplomó 3,1% y alcanzó su valor mínimo histórico, de 783,82 unidades, mientras que la Bolsa de Comercio de Santiago cerró con una caída del 1,57% en medio de los temores sobre los efectos de la revuelta social.

“Es una señal de inquietud que estamos siguiendo muy atentamente. Esto tiene un impacto en los precios, en la inflación”, dijo a periodistas el ministro de Hacienda, Ignacio Briones.

El funcionario, que llegó al cargo tras un cambio de gabinete presionado por las fuertes protestas, hizo un llamado para retomar la normalidad de las actividades en el país y evitar mayores daños a la economía. “Las marchas pacíficas han pasado el mensaje y esos mensajes están teniendo eco en las medidas que tanto el Gobierno como la oposición han venido tomando”, opinó.

Por su parte, el presidente del Banco Central, Mario Marcel, dijo que pese a la devaluación, la situación fiscal permanece sólida. “Cabe recordar que Chile cuenta con un sistema financiero solvente, una baja exposición cambiaria de los agentes económicos, una situación fiscal sólida, un nivel adecuado de reservas internacionales y fondos soberanos, expectativas de inflación ancladas en 3% y una política monetaria que se ha ido adaptando oportunamente a las circunstancias”, afirmó.

A primera hora, fogatas impidieron el paso de vehículos en algunos accesos a Santiago y una gran marcha convocó a 80.000 personas -de acuerdo a cálculos del gobierno- por la céntrica avenida Alameda, cubierta en ambas calzadas por manifestantes que exigían la renuncia del mandatario conservador.

Con bombos, banderas chilenas y de las asociaciones gremiales que adhirieron a la protesta -principalmente entidades públicas- los manifestantes se agruparon en Plaza Italia, epicentro de las protestas, para luego marchar varias cuadras hasta la sede de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), pasando frente a la casa de gobierno, donde al final de la manifestación, se registraron enfrentamientos con Carabineros.

“Todo lo que ofreció el presidente es insuficiente, una burla”, afirmó Karen Delgado, una oficinista de 29 años, en medio de la marcha.

Enfrentamientos entre manifestantes y la policía también se registraron en la ciudad de Concepción (sur), mientras varios comercios fueron saqueadas en el balneario de Viña del Mar y el turístico puerto de Valparaíso, en el centro del país.

La huelga general fue convocada por la Mesa Social, que reúne a más de un centenar de organizaciones sociales, entre ellas la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (Anef), el Colegio de Profesores, trabajadores de la salud pública, empleados portuarios y de los aeropuertos.

La Confederación Nacional del Cobre, que agrupa a trabajadores tercerizados de la minería, también se unió al llamado, pero la empresa estatal Codelco, la mayor productora mundial de cobre, operó con normalidad.

La manifestación llegó en momentos en que Piñera dio un giro al anunciar el inicio de un proceso para cambiar la Constitución, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), aunque no con una Asamblea Constituyente -como se pide en las calles- sino a partir de un Congreso Constituyente, cuyos detalles y composición aún no se definen.

En una declaración pública, a la que adhirieron 14 agrupaciones políticas opositoras, entre ellas el Partido Socialista, el Comunista, la Democracia Cristiana y el Partido Radical, se planteó que “la Asamblea Constituyente es el mecanismo más democrático para garantizar una amplia participación ciudadana que otorgue plena legitimidad al proceso”.

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