El
presidente
iraní
Mahmud
Ahmadinejar
patea
una
pelota
durante
una
visita, el
miércoles,
al
seleccionado
de
su país.
Se
distiende,
mientras
el mundo
se
tensiona.
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Al cabo de más de cuatro largas horas de negociaciones y a cinco días de la reunión de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), las dos partes reconocieron el estancamiento. Informate más
Ambos países se limitaron a explicar en una declaración conjunta que las negociaciones continuarán «por la vía diplomática, dentro del marco de la AIEA».
El Consejo de Seguridad estudiará las sanciones sobre la base del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP). El cuerpo cuenta con quince miembros, cinco de ellos con poder de veto: Francia, Gran Bretaña, China, Rusia y Estados Unidos.
El Pentágono hizo saber repetidas veces que no descarta la opción militar, por lo que es previsible un enfrentamiento en el Consejo con la postura de China y Rusia, socio comercial el primero, y comercial y militar el segundo.
Desde que comenzaron las negociaciones con los rusos el 20 de febrero, la parte iraní hizo una profusión de declaraciones optimistas partiendo de una «base común» o de un «principiode acuerdo» para la creación de una empresa ruso-iraní que enriquecería en Rusia el uranio destinado a las centrales de Irán.
Pero no cede ante la moratoria sobre el enriquecimiento en su territorio y la comunidad internacional teme que Teherán fabrique, de forma encubierta, armas atómicas parapetándose detrás de fines civiles.
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