9 de abril 2003 - 00:00

Se extienden a todo Bagdad los combates. Milicianos resisten

A 17 días del inicio de la guerra, las fuerzas británicas lograron tomar el control en Basora, la segunda ciudad de Irak. Los focos de resistencia fueron aplacados y los soldados de la coalición pudieron transitar con relativa calma. La situación es distinta en la capital iraquí. Los combates ya se extienden por toda Bagdad, mientras continúa el bombardeo norteamericano. Ya no hay lugar seguro. Por caso, ayer un tanque disparó contra el hotel que aloja a la prensa que está cubriendo la guerra y a las oficinas de la TV Al Jazeera. El saldo fue de 3 periodistas muertos. Fuerzas iraquíes lograron derribar un avión estadounidense.

Se extienden a todo Bagdad los combates. Milicianos resisten





























Bagdad (ASN, Reuters, ANSA, AFP) - Los combates en Bagdad se extendieron por todas las calles, al punto de que casi no quedan lugares seguros o protegidos, ni siquiera los de la prensa o delegaciones diplomáticas. Desierta, silenciosa y peligrosa, se presentaba en las primeras horas de ayer la capital iraquí, luego del arrollador avance estadounidense hacia palacios presidenciales y puentes sobre el río Tigris.

Los estadounidenses marcaron un cordón y era imposible acceder a varios sitios ya ocupados por las tropas invasoras. Dos tanques vigilan el estratégico puente Al Jounhouriya (Puente de la República), que cruza el río.

Consolidando la posición de las tropas norteamericanas, los marines capturaron el aeródromo de Rashid, en el sudeste, a cinco kilómetros del centro. El Pentágono dijo que no podía confirmar si una incursión aérea había matado al presidente iraquí Saddam Hussein (ver aparte).

«Nos estamos asentando en el centro de la ciudad ahora mismo con casi una brigada armada, lo cual es extraordinario», dijo el general Stanley McChrystal, subdirector de operaciones del Estado Mayor estadounidense.

«El fin del juego es el fin del régimen (de Hussein) y está más cerca de lo que la gente pensaba que estaba», apuntó
.

Aviones, tanques y piezas de artillería bombardearon de nuevo el centro neurálgico del gobierno de Hussein en un estruendoso ataque que comenzó al amanecer y encontró esporádica resistencia de iraquíes armados con fusiles y lanzagranadas. Errores en esa «lluvia de misiles» generaron la muerte de tres periodistas: uno jordano, otro ucraniano y otro español (ver aparte).

Las fuerzas militares estadounidenses dijeron que estaban «ampliando su presencia» en Bagdad y que no habían encontrado una resistencia organizada
.

• Caos de tránsito

Entre tanto, fuerzas especiales estadounidenses impidieron en el norte de Irak que las tropas iraquíes avanzaran hacia el sur, hacia Tikrit, el pueblo natal de Hussein, o hacia Bagdad, dijo Vincent Brooks en el Comando Central en Qatar.

Dos tanques M-1A1 Abrams llegaron hasta el puente Jumhuriya sobre el río Tigris, en una clara demostración de poder ante las fuerzas de Hussein.

No obstante, el siempre desafiante ministro de Información de Irak dijo que las fuerzas de su país «enfrentarán y destruirán» a los invasores. Lo dijo desde el hotel Palestine, que luego sería bombardeado.

Un hecho demostró que la invasión fue sobreabundante para esta ciudad: las tropas se acercaban por el Este en las calles. Los soldados aparecían por dentro de los temidos tanques Abrams, los principales abrecaminos de este inicio de la batalla por Bagdad.

Pero la marcha de los marines de repente se detuvo. Miles de toneladas de acero de los tanques y blindados tuvieron que detenerse debido a que habían provocado un caos de tránsito, a raíz de las calles angostas de Bagdad y quizás a la falta de conocimiento sobre cómo son las arterias de la ciudad
.

Varios civiles aprovecharon y recogieron bolsas de comida y chocolates que repartían los soldados extranjeros
.

No se podía acceder a los hospitales, colmados de heridos, y la gente buscaba raciones de comida para sus familias, las que se quedaron dentro de sus casas, o quizá para los soldados de la Guardia Republicana. Los 48 hospitales de Bagdad «han sido literalmente invadidos de heridos que necesitan de una cura cada vez más difícil de aplicar, debido a las condiciones en que están trabajando los médicos iraquíes», dijo la entidad «Paremos la guerra» en Jordania.

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