La escalada de violencia en el sur musulmán de Tailandia se agravó este fin de semana con la muerte de cuatro personas, entre ellas un turista canadiense, en una serie de atentados que dejaron además 72 heridos, informó la policía en su último balance.
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Las tres provincias del sur tailandés son escenario de una intensa campaña de grupos separatistas islamistas enfrentados a las fuerzas armadas del país.
Las explosiones que se produjeron en la noche del sábado al domingo en la localidad turística de Hat Yai provocaron la muerte al instante de dos personas y otras dos perecieron más tarde, señaló un alto responsable de la policía, el general Thani Thawitsri.
Entre los fallecidos, se encuentra un turista canadiense y una tailandesa de la región de Chiang Mai (norte), según fuentes hospitalarias, que en el informe anterior habían identificado a esta mujer como una residente china.
La policía hizo un balance de 72 heridos, entre ellos 14 extranjeros: seis malasios, tres británicos, tres singapurenses, un indio y un norteamericano.
Un total de seis bombas estallaron casi simultáneamente en el animado centro de Hat Yai. Dos de los artefactos fueron colocados en motocicletas y accionados a distancia a través de un teléfono móvil.
Las otras cuatro se encontraban cerca de dos tiendas y de un hotel frecuentado por turistas, según Paitoo Pattanasophon, el jefe de la policía de la provincia de Songkhla.
Tras los ataques, la policía procedió a la evacuación de un millar de turistas tailandeses y extranjeros de los hoteles donde se hospedaban, según medios locales.
Hat Yai es la principal ciudad de la provincia de Songkhla, en la que ciertos sectores están gobernados por la ley marcial.
En sus proximidades, las autoridades hacen frente a presuntos separatistas islamistas de las provincias más meridionales de Tailandia (Narathiwat, Yala y Pattani), fronterizas con Malasia.
La violencia en esta zona de la región ha dejado ya más de 1.500 muertos desde enero de 2004, según la policía.
En la región, la mayoría de la población es de etnia malasia y de confesión musulmana, contrariamente al resto de Tailandia, budista. La zona era un sultanato independiente hasta su anexión, hace un siglo, al reino de Siam, convertido en Tailandia.
El 31 de agosto, varias bombas estallaron casi simultáneamente en 22 bancos de la provincia de Yala, matando a una persona e hiriendo a otras 29.
"Atacando bancos y destinos turísticos, los rebeldes buscan perturbar seriamente la economía del sur" del país, señaló el domingo Sunai Phasuk, de la organización Human Rights Watch.
Los nuevos ataques tuvieron lugar horas después de que se celebrara una reunión en la gran mezquita de Yala entre representantes del ejército y un millar de lugareños, especialmente estudiantes musulmanes, para tratar de mejorar el diálogo entre las autoridades y la población local.
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