Al menos 21 personas murieron este lunes en una nueva ola de violencia en Siria, pese a la presencia en el terreno de observadores árabes, mientras continúan las deserciones militares y en el seno del gobierno. En tanto crece la sospecha que Irán está otorgando armamento al régimen de Al Asad.
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Al menos siete personas murieron en ataques de las fuerzas de seguridad en Zabadni y Homs, informó el líder del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, Rami Abdul Rahman, a la agencia internacional dpa.
Al menos cinco personas murieron y otras nueve resultaron heridas durante un ataque de las milicias Shabiha, fieles al régimen del presidente Bashar al Asad, contra una panadería en Homs, uno de los feudos de las protestas. Según la información, los milicianos entraron en el negocio y dispararon de forma arbitraria y después incendiaron el local, contaron testigos. Entre las víctimas habría dos cristianos.
Una mujer de 85 años perdió la vida y un hombre fue torturado hasta morir en Hama, aunque los datos no pudieron confirmarse de forma independiente. Según los activistas, al menos seis desertores militares murieron en combates cerca de la frontera con Turquía. Al menos 20 soldados habrían desertado, según la información.
Además, un activista sirio que vive cerca de la frontera con Líbano señaló que un fuerte fuego de artillería por parte de las tropas sirias cerca de la frontera con Líbano dejó al menos dos muertos y diez heridos. "El domingo, las tropas sirias dejaron de atacar el área cuando los observadores árabes visitaron la región, pero cuando se fueron se retomó el ataque", dijo el activista Bilal Ahmed.
Mientras, la agencia estatal Sana informó que un "grupo terrorista armado" mató al general Mohamed Abdul Hamid al Awad e hirió a su chofer cerca de Damasco. Activistas reportaron combates entre el Ejército regular y los desertores. Según estos, el ejército contrario al régimen contaría ya con unos 20.000 efectivos.
Un diplomático árabe basado en Beirut dijo que la Liga Árabe retrasará el envío de más observadores al país hasta su encuentro en El Cairo previsto para el 22 de enero. El líder de la misión presentará su informe a un comité de la Liga Árabe el jueves y el domingo, el grupo decidirá el nuevo paso a dar. Qatar, que lidera el comité especial para Siria, ya ha sugerido el envío de tropas al país, una idea que rechazan otros países miembro, sobre todo Irak, Líbano y Argelia.
Desde la presencia de la misión de observadores en el país han perdido la vida 400 personas y más de 5.000 desde el inicio del conflicto en marzo. Activistas señalan que se ha liberado a más de 200 presos políticos desde el domingo.
Entre tanto, aumenta la cifra de funcionarios que se distancia del presidente Al Asad. El diputado Emad Ghalioun, oriundo de Homs, anunció en una entrevista con la emisora Al Arabiya su decisión de unirse a la oposición en protesta por la política de corrupción y represión del régimen y desertó a Egipto. A comienzos de enero, Mahmud Suleiman Hajj Hamad, jefe de inspecciones en el Ministerio de Defensa, también se alejó del gobierno.
Una gran parte de la oposición se encuentra congregada en Turquía, entre ellos el expreso político y abogado defensor de los derechos humanos Haitham al Maleh, así como miembros de la cúpula de los Hermanos Musulmanes. Se espera que en los próximos días los desertores formen en consejo militar.
Mientras tanto, Irán ha suministrado ilegalmente armas al régimen sirio de Bashar al Asad que violarían las resoluciones 1747 y 1929 de la ONU, según supo el Consejo de Seguridad de la ONU, informó el Ministerio de Exteriores francés en París.
Un portavoz señaló que el suministro de armas al régimen que combate con violencia a sus opositores es escandaloso, aunque no dio datos concretos sobre el tipo y la cantidad de armas llevadas al país.
Recientes informaciones de Turquía señalaban que agentes aduaneros pararon camiones iraníes ante la sospecha de que transportaban material militar a Siria. Los cargamentos están siendo investigados por expertos. Medios turcos informaron que los datos apuntan a que llevaban explosivos y armas.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en 2007 un embargo armamentístico contra Irán que prohíbe al país suministrar armas y material similar a otros Estados.
Otra decisión similar siguió en 2010, en ambos casos con el programa nuclear iraní como problema de fondo. Hasta ahora el Consejo de Seguridad de la ONU no emitió resolución alguna contra Siria, ante el veto de Rusia a una condena que considera "unilateral" contra el régimen de Asad.
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