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En el Pacífico, la zona más afectada es la región de Jabárovsk, donde actualmente arden 28.300 hectáreas de bosques en 44 focos de incendios, once de los cuales ocurrieron en las últimas 24 horas, informó hoy el Servicio de Vigilancia Forestal de Rusia (SVFR).
A juicio de los expertos, la situación en Jabárovsk es crítica porque en lo que va del año han ocurrido 370 incendios forestales, mientras que en el mismo periodo del año pasado apenas hubo 52.
En esta zona, aviones y helicópteros cisternas trabajan en régimen de emergencia para impedir que 26.000 hectáreas de praderas y pastizales en llamas alcancen los bosques de parques naturales o instalaciones de infraestructura vital.
Para evitar que el fuego colapse el ferrocarril Transiberiano, 33 estaciones móviles de trenes-bomberos patrullan permanentemente unos 3.000 kilómetros de vía férrea en las regiones de Jabárovsk y Primorie.
Estos bomberos también vigilan el ferrocarril Baikal-Amur o BAM, una de las vías estratégicas de Siberia para la explotación los yacimientos de petróleo, gas, carbón, uranio, hierro y oro y su transporte hasta el Pacífico.
Para combatir el fuego los bomberos desde el aire bombardean los incendios con toneladas de agua arrojadas por aviones cisterna, y en tierra con tractores y palas mecánicas despejan de árboles amplias franjas de terreno para frenar la propagación de las llamas.
Un informe del SVFR indicó que en el primer trimestre del 2003 en Jabárovsk los incendios forestales han destruido 54.500 hectáreas de bosques, cultivos y praderas, sin precisar el monto de las pérdidas ocasionadas por el fuego.
En los bosques de la región de Trasbaikal, fronteriza con China y Mongolia, los bomberos lograron detener el avance de las llamas que anoche llegaron a menos de dos kilómetros de la aldea Yagodin, donde viven 1.500 personas.
La capital de Trasbaikalia, Chita, con 350.000 habitantes, amaneció hoy asfixiada por el humo de los bosques en llamas, y las autoridades impusieron el estado de alerta porque los incendios amenazan al menos otros doce poblados.
La Guardia de Fronteras de Rusia informó de que en Trasbaikalia el fuego ha inutilizado los sistemas electrónicos y eléctricos en al menos 15 kilómetros de la zona de demarcación limítrofe con China, pues los soldados no logran contener las llamas.
En la república siberiana de Buriatia, vecina de Trasbaikalia, 30 de los 98 incendios registrados en la zona amenazan los bosques vírgenes cerca al lago Baikal, uno de los santuarios ecológicos más importantes del planeta.
Para combatir las llamas, a Buriatia han llegado brigadas de bomberos de las vecinas regiones de Tiumen, Kémerovo y Krasnoyarsk con aviones y helicópteros cisterna que transportan hasta cinco toneladas de agua.
En la zona del Baikal, voluntarios de organizaciones ecológicas trabajan en el rescate y evacuación de los animales salvajes y la Policía impide la entrada de turistas en los bosques amenazados por las llamas.
Según el Ministerio de Emergencias ruso, las actuales condiciones meteorológicas de vientos moderados, baja humedad y falta de lluvias favorecerán la propagación de incendios forestales en otras regiones del país donde hasta el momento la situación permanece bajo control.
Un comunicado de esta institución informó ayer de que este año para la extinción de los incendios se movilizará a más de 100.000 personas, sin contar los grupos de voluntarios dedicados a detectar, controlar y sofocar el fuego.
En la región de Moscú, efectivos de este ministerio y la Defensa Civil patrullan a partir de hoy las zonas aledañas a la capital donde hay riesgo de incendios en las turberas.
Los incendios forestales y de las turberas en las zonas vecinas a Moscú torturaron el verano pasado a millones de moscovitas con humo y altísimas cuotas de contaminación, lo que obligó a evacuar a decenas de miles de niños y ancianos de la ciudad.
El año pasado, los incendios forestales destruyeron en Rusia más de dos millones de hectáreas de bosques, y las pérdidas fueron las más altas en un siglo al alcanzar los 47,3 millones de euros.
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