La votación todavía no habilita a inscribir automáticamente el mítico "deber de discreción de los banqueros suizos" en la Constitución.
Una comisión especial deberá ahora elaborar un proyecto concreto que será sometido al examen de las dos Cámaras legislativas.
La izquierda ha dicho que se opondrá a "la maniobra" que, según dirigentes del Partido Socialista, harán más difíciles las negociaciones bilaterales entre Suiza y la Unión Europea.