7 de septiembre 2006 - 00:00

Surge rebelión en el laborismo para que se vaya Blair

Tony Blair enfrenta su peor momento desde que llegó al poder. Un sector numeroso de suPartido Laborista presiona para que entregue el poder a su ministro de Finanzas, GordonBrown.
Tony Blair enfrenta su peor momento desde que llegó al poder. Un sector numeroso de su Partido Laborista presiona para que entregue el poder a su ministro de Finanzas, Gordon Brown.
Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Una sucesión de renuncias en el gobierno laborista aumentó ayer la presión sobre el primer ministro británico, Tony Blair, para que anuncie oficialmente en qué momento de su actual tercer mandato dejará el poder.

Siete miembros del gobierno renunciaron a sus cargos en protesta por la renuencia del líder laborista a fijar una fecha a su retirada tanto del liderazgo del partido como del número 10 de Downing Street.

Un tabloide normalmente bien informado en cuestiones que atañen a Blair, «The Sun», del magnate de los medios Rupert Murdoch, aseguró ayer conocer ambas fechas. Según la publicación, Blair renunciaría el próximo 31 de mayo al liderazgo laborista y abandonaría el poder el 26 de julio, antes del receso parlamentario, algo que nadie confirmó oficialmente.

Según el «Daily Mirror», Blair abandonará el cargo con una gira por el país y una serie de apariciones en televisión y radio para promocionar su legado político.
Los planes fueron ideados por los asesores del primer ministro que esperan así poner fin al mandato de Blair «con una nota triunfal», indicó el medio.

Durante la gira nacional «de despedida» estaría programada una serie de visitas nocturnas a al menos seis ciudades diferentes, así como escalas en los 20 edificios más importantes construidos o modernizados desde que asumió el poder en 1997.

Con anterioridad, dos aliados de Blair, el ministro del Medio Ambiente y Asuntos Rurales, David Miliband, y la secretaria de Estado de Exclusión Social, Hilary Armstrong, habían estimado públicamente que Blair dejaría el cargo dentro de doce meses. Muchos creen que Miliband y Armstrong no hicieron ese anuncio sin contar con el visto bueno del mandatario y atribuyen sus comentarios a un intento de aplacar a los rebeldes del partido.

De nada sirvió, sin embargo, esa supuesta maniobra, ya que inmediatamente los aliados del hombre que aspira a sucederlo, el titular de Finanzas, Gordon Brown, dijeron que necesitaban mayores seguridades.

  • Significativo

    Y ayer se precipitaron los acontecimientos con la dimisión de los siete miembros de distinto nivel del gobierno, todos ellos signatarios de una de las varias cartas que circulan en Londres instando a la renuncia de Blair.

    El caso más significativo fue el del subsecretario de Defensa, Tom Watson, promocionado por el propio Blair, que argumentó para justificar su renuncia que «no interesa ni al partido ni al país» que el primer ministro continúe en su puesto.

    Una de las cartas que llevó la firma de cien diputados laboristas reconoció a Blair sus logros, pero solicitó un cambio de liderazgo urgente para triunfar en las próximas elecciones. «Querido Tony: Te escribimos esta carta privada como diputados elegidos por primera vez en 2001, pero que llevamos mucho tiempo involucrados en el partido y en el más amplio movimiento laborista. El partido y la nación te deben una deuda incalculable de gratitud», señala.

    «Al haberte acompañado en este viaje durante la mayor parte de los últimos veinte años, estamos orgullosos de lo que el laborismo ha conseguido bajo tu liderazgo», agrega la carta.

    «Tristemente, tenemos claro, como lo tiene casi todo el país y todo el partido, que sin un cambio urgente en el liderazgo de éste tendremos menos posibilidades de ganar esas elecciones. Es la brutal verdad», según uno de los fragmentos del texto, que lo conmina a salir del poder.

    La eventual dimisión de Blair no propiciará automáticamente nuevas elecciones. En Gran Bretaña, el primer ministro es el líder del partido vencedor en las legislativas. Durante su mandato, dicho partido puede cambiar de jefe y, por lo tanto, de primer ministro.
    Los laboristas vencieron en las elecciones legislativas de mayo de 2005. Tony Blair, líder del partido desde julio de 1994, fue designado para un tercer mandato, en teoría de cinco años.

    En coincidencia con las renuncias, ayer fue publicado un sondeo que indicó que 73% de los británicos considera que la política exterior del gobierno aumentó el riesgo de ataques terroristas contra este país, como los ocurridos en julio del año pasado,
    publicó el diario conservador «The Times».

    Un 62% de los encuestados cree que para reducir el riesgo de futuros ataques terroristas, el gobierno debería cambiar de política y distanciarse de Estados Unidos, ser más crítico hacia Israel y establecer un calendario para la retirada de las tropas británicas de Irak.
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