Dos hombres murieron ahogados y un tercero electrocutado.
Los bomberos encontraron hoy el cuerpo de un niño de seis años que había sido arrastrado por una crecida del río Canindezinho y que estaba desaparecido desde el domingo.
El organismo de socorro informó de que acomodó hasta ahora a 59.508 personas en 22 alojamientos improvisados, principalmente escuelas y gimnasios, pero que el número de familias que tuvieron que abandonar sus viviendas es mayor.
Las lluvias desbordaron los ríos Cocó y Maranguapinho, inundaron varios barrios y obligaron a las autoridades a bloquear la carretera federal BR-116, la principal del noreste brasileño.
En algunos de los barrios inundados el agua llegó hasta un metro de altura.
Pese a que las lluvias habían cedido en las últimas semanas, los temporales de finales del año pasado y comienzos de 2004 en Brasil provocaron cerca de 160 muertes, dejaron sin vivienda a unas 97.259 personas y desalojaron a otras 134.127, según Defensa Civil.
Los aguaceros provocaron daños en medio centenar de municipios en 17 de los 27 estados de Brasil, pero la región más afectada fue el empobrecido noreste del país.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, visitó en febrero pasado algunas de las regiones afectadas y destinó unos 86 millones de dólares a la construcción de nuevas viviendas para las víctimas de las lluvias y la recuperación de carreteras y escuelas.
El mandatario se comprometió a construir viviendas lejos de los ríos para evitar que sean inundadas nuevamente.
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