El anillo papal de Benedicto XVI probablemente "se romperá" después del 28 de febrero próximo, cuando se formalice la renuncia que el Pontífice anunció este lunes, explicó el sacerdote Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede.
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"Se trata -agregó- de situaciones inéditas" y por ello las normas están siendo estudiadas en estas horas por expertos vaticanistas.
Pero los "objetos vinculados estrechamente con el ministerio de Pedro tendrán que terminar", precisó.
En cuanto a la elección del sucesor de Joseph Ratzinger en el trono de Pedro, Lombardi dijo que el Papa no es un cardenal, sino "el jefe del Colegio Cardenalicio".
"Pero, por cierto, no está previsto que Benedicto XVI participe en el Cónclave, que de hecho es un acto fundamental por el cual existe el Colegio Cardenalicio", explicó.
Por otra parte, "será interesante ver cómo nos dirigimos a él, como se lo llamará. Difícilmente lo llamaremos cardenal. Tal vez obispo emérito de Roma...", opinó.
La situación insólita generada por la renuncia de Benedicto XVI también repercute en sus trabajos escritos.
La Encíclica sobre la Fe -que iba a completar la trilogía dedicada a las virtudes teologales, luego de las dedicadas a la Caridad y la Esperanza- "no será publicada a fin de mes, no estaba en un estado que permitiera hacerla pública", consideró Lombardi.
Sin embargo "sigue siendo un documento esperado, pero que no tendremos en el modo en que lo aguardábamos, tal vez lo conozcamos de otra manera", dijo el portavoz de la Santa Sede.
"El Papa mantendrá todos sus compromisos hasta el 28 de febrero", a las 20 locales, remarcó.
La hora fijada para la conclusión del Pontificado, fue elegida "porque es cuando (el Papa) termina su habitual jornada de labores", aclaró Lombardi.
En la elección del horario "no hay otro motivo", "ni jurídico ni operativo", sino solamente el "normal cierre de la jornada laboral del Santo Padre", reiteró el vocero del Vaticano.
Por otra parte, para el 27 está programada la última audiencia general" de los miércoles.
Esa audiencia "pensamos que se hará en la Plaza San Pedro, ya que vendrá mucha gente", agregó Lombardi y destacó que no se han previsto eventos especiales.
En ese sentido -recordó- la misa de Cenizas, de mañana 13 de febrero, será la última gran celebración en la que participarán numerosos cardenales.
El portavoz del vaticano confirmó, además, que Benedicto XVI se sometió hace poco a una intervención para reemplazar las baterías del pacemaker "que tenía desde hace mucho".
El religioso explicó que "no fue una intervención de relevancia, sino absolutamente normal y de rutina" y que "no tuvo peso alguno en su decisión" de renunciar, anunciada ayer.
"El motivo es el que dijo el Papa, es decir, la percepción de las fuerzas que disminuyen al avanzar la edad", agregó.
Lombardi reiteró que "no hay enfermedades específicas" que afecten al Papa.
Benedicto XVI tenía el marca pasos cardíaco antes del Pontificado, desde que era cardenal. La reciente intervención -que difundió hoy el diario italiano Il Sole 24 Ore- se efectuó hace tres meses en la clínica Pio XI, de Roma.
En cuanto a la futura residencia de Joseph Ratzinger, Lombardi aclaró que el convento de clausura Mater Ecclesia, que lo acogerá, se encuentra en los jardines vaticanos pero que el ex Pontífice no vivirá con las monjas.
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