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5 de septiembre 2013 - 23:31

Tras escándalo por espionaje, Obama y Rousseff se reunieron para aliviar tensiones

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Tras el escándalo, Obama y Rousseff se reunieron para aliviar tensiones
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se reunió con su par brasileña, Dilma Rousseff, al margen de la cumbre del G-20 en Rusia, según confirmó la Casa Blanca, tras la grave crisis bilateral desatada por el espionaje a la mandataria, quien suspendió una misión diplomática para preparar su visita a Washington, programada para octubre.

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El encuentro entre ambos mandatarios tuvo lugar después de la primera sesión plenaria del G-20 y antes de la cena, indicó la información oficial de Washington, recogida por la agencia DPA, sin que trascendieran más detalles al respecto.

El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Ben Rhodes, había anticipado a la prensa brasileña en San Petersburgo que Obama mantendría una reunión "informal" con Rousseff para discutir la crisis desatada por el espionaje informático norteamericano.

"Nosotros entendemos la fuerza del sentimiento de ellos (los brasileños) sobre este asunto", afirmó Rhodes, en el primer comentario del gobierno estadounidense sobre la indignación desatada en Brasil por la revelación de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense espió los contactos telefónicos y por correo electrónico de Rousseff con sus asesores y ministros.

El asesor evitó, sin embargo, informar si la Casa Blanca está dispuesta a disculparse formalmente, como reclama el gobierno de Brasil, y se limitó a decir que el objetivo de Washington es "asegurar que los brasileños entiendan exactamente la naturaleza" de sus "esfuerzos de inteligencia", que son desarrollados "en prácticamente todos los países del mundo".

"Si hay inquietudes que podamos resolver y que sean consistentes con las exigencias de seguridad nacional, nuestra meta es hacerlo a través de nuestra relación bilateral", concluyó el asesor.

En una demostración adicional de su enojo por el incidente, Brasil anunció la cancelación del viaje a Estados Unidos de una misión preparatoria de la visita de Estado de Rousseff a Washington, agendada para el 23 de octubre, que debía partir el próximo sábado.

La decisión está indudablemente ligada al espionaje realizado por agencias de inteligencia norteamericanas en comunicaciones de la presidenta, denunciado por la prensa brasileña sobre la base de documentos obtenidos por el exagente Edward Snowden, informó el diario O Estado de Sao Paulo, citado por la agencia ANSA.

La presidenta estaba bastante "irritada" con las informaciones sobre espionaje y aguardaba un pedido de disculpas formal de Washington, señalaron sus colaboradores al periódico.

Esas mismas fuentes explicaron que la mandataria parecía poco interesada en realizar el viaje a Washington previsto para octubre si no se dan esas disculpas, aunque la visita no fue suspendida oficialmente.

Por otra parte, como una suerte de gentileza al gobierno de Brasil, abandonará su cargo el embajador de Washington en Brasilia, Thomas Shannon, aunque su alejamiento no fue provocado por el escándalo del espionaje, ya que el secretario de Estado, John Kerry, había anunciado a principios de año que sería trasladado a Turquía, un destino considerado más importante por la diplomacia norteamericana.

Por su parte, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que Obama debe pedirle disculpas a Brasil y a Rousseff por el espionaje que sufrió la jefa del Estado. Lula dijo que Washington no tolera que Brasil se haya convertido en un actor global.

"La respuesta estadounidense no puede ser dada a través de los canales diplomáticos, porque el espionaje no fue realizado por la vía diplomática; humildemente, le cabe a Obama pedir disculpas a Dilma y al Brasil", afirmó Lula.

Enfatizó luego que "Estados Unidos no fue nombrado para ser el sheriff del mundo, nadie se lo pidió, si quieren saber algo de Dilma, que pregunten. Fue grave, muy grave, pasaron los límites los norteamericanos del respeto a la soberanía de los países".

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, intenta aliviar la tensión con la brasileña Dilma Rousseff y con el mexicano Enrique Peña Nieto, con quien conversó telefónicamente y le prometió investigar sobre las denuncias de espionaje.

En tanto, según fuentes de presidencia citadas por medios mexicanos, Obama mantuvo una conversación telefónica breve y cordial con Peña Nieto en la que se comprometió a aclarar la situación.

El presidente mexicano había anunciado que durante su viaje a San Petersburgo buscaría un encuentro "casual o formal" con Obama en la cumbre para plantearle su rechazo a las prácticas de espionaje estadounidenses.

Peña Nieto agregó que "de haber existido este espionaje, en conductas o en formas que no estén apegadas a derecho, evidentemente México las reprueba, las condena y demanda que haya un deslinde de responsabilidades y una investigación".

Según un reportaje difundido por el programa "Fantástico" de la TV Globo de Brasil, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense monitoreó los contactos de la presidenta brasileña y espió también a Peña Nieto cuando era candidato.

El tema provocó tensiones aun más fuertes entre Rousseff y Washington. El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Ben Rhodes, adelantó que Obama mantendría una reunión "informal" con la mandataria en San Petersburgo. Obama y Rousseff se sentaron lado a lado en la primera sesión plenaria de la cumbre.

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