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25 de enero 2015 - 00:26

Tsipras: "Grecia cambia el rumbo tras cinco años de humillación"

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Alexis Tsipras
íder del partido de izquierda Syriza, tras obtener una victoria arrasadora en las elecciones griegas y a un paso de alcanzar la mayoría absoluta, según varios resultados de boca de urna.

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"Me pondré la corbata solo cuando se produzca el recorte de la deuda griega", prometió Tsipras ayer hablando con los periodistas en Creta. Ahora que su Syriza desbancó las urnas en Grecia y él está por convertirse en premier, deberá pensarlo seriamente.

Informal y afable con la prensa, quien lo conoce bien lo define como un "perfeccionista", capaz de llevar a sus colaboradores al umbral de una crisis de nervios. Y no solamente para Grecia, también para Tsipras, de 41 años, ingeniero civil, la del domingo fue "una jornada histórica", como él mismo la definió por la mañana ante un nutrido grupo de periodistas y fotógrafos luego de haber votado en el sitio electoral del barrio ateniense de Kypseli, donde vive.

"Hoy los griegos deben decidir si mañana la troika debe retornar a Grecia para proseguir lo que ha hecho con el gobierno de Samaras, o sea recortar sueldos y jubilaciones", o bien "votar para defender su propia dignidad". "Es obvio -dijo- que ustedes están aquí para registrar un momento histórico".

No obstante, en esta campaña electoral, como en las precedentes, Tsipras se presentó como un hombre del pueblo y representante de la clase obrera.

Nacido en Atenas el 28 de julio de 1974, cuatro días después de la caída del régimen de los coroneles, proviene de una familia de burguesía media y, mientras estudia, comienza a militar en política, más precisamente en el movimiento de los jóvenes comunistas.

La carrera de Tsipras comienza a tomar vuelo en 2006 cuando llega en tercer lugar en la carrera para el sillón de alcalde de Atenas. Su ingreso al Parlamento, en cambio, data de 2009, con Syriza. Que en los años sucesivos crece impetuosamente.

El 'leiv-motiv' de Tsipras en las últimas semanas fue uno solo: obtener de los electores la mayoría para lograr que Syriza pudiera formar un gobierno monocolor y actuar sin estorbos su programa. Eliminar la austeridad impuesta por la troika "que puso de rodillas a Grecia" y con ella también la vieja y corrupta clase política, que literalmente "engulló" al país.

"Tenemos la voluntad, el coraje y la determinación de dar batalla, y de vencerla, para un gran cambio progresista", arengó Tsipras en los mitines de los últimos días, reafirmando la convicción de que su partido saldría vencedor en las urnas.

Y el terremoto electoral le dio la razón. "Una victoria -había auspiciado- que signará el fin de la política de austeridad, el alejamiento de la troika de Grecia y que terminará con el corrupto sistema político que destruyó nuestro país".

Un programa que ciertamente -como lo demuestra el resultado- se hizo carne en el electorado, aún si en los últimos días Tsipras había bajado el tono de sus afirmaciones al expresar que deseaba "renegociar" y no descartar el Memorando.

Resta ahora por verse si, como consideran varios analistas griegos y extranjeros, sus promesas electorales son en verdad contradictorias e irrealizables y tales como para provocar la suspensión del apoyo financiero de la troika a Atenas y la salida de Grecia de la Eurozona.

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